Carlos Cervetto
El autodrómo porteño estaba triste, extrañaba con lejana
nostalgia que la potencia de un Fórmula Uno pusiera a prueba su trazado.
Pero a veces recibe algún mimito y tiene argumentos para conformarse. Como
pasó el domingo, cuando más de 50.000 personas en las tribunas y los
mejores pilotos de la Argentina y Brasil lo aggiornaron con un espectáculo
excitante. Los 200 Kilómetros de Buenos Aires, una prueba que convocó a
pilotos del TC 2000 argentino y del Stock Car brasileño, le hicieron
recuperar la memoria de esas grandes jornadas.
Además de lo que pasaba en la pista, la zona de boxes -con
su atractivo de las carpas vip- fue el sector más codiciado. Las empresas
no le dieron la espalda a la camera y cobijaron en sus bunkers a invitados
especiales, empresarios y fanáticos del automovilismo. Una jornada aparte
se vivió en la de Generel Motors, donde el más tempranero en llegar fue
Facundo Arana. La curiosidad que manifestó el actor sobre el ambiente
tuerca tuvo su explicación: "Me copan los autos, y gracias a la gente de
Generel Motors puedo conocer todo este mundo tan particular. Mi interés se
debe a que en enero comenzamos en Canal 13 una tira, y casi con seguridad
voy a encarnar a un piloto de competencia".
Facundo observó con detenimiento las pruebas de tanques
llenos y después bajó a boxes con el empresario paulista Felipe Rovera,
presidente de GM Argentina. Ahí sí, conversó con los pilotos Cristian
Ledesma y Matías Rossi, del team de Chevrolet Astra, se saludó con el
motociclista Sebastián Porto y departió con mecánicos y operarios. Y si no
se animó a subirse al volante fue porque las butacas están hechas
exactamente a la medida de sus pilotos, y la contextura del actor difería
con las de ellos. Antes de despedirse le presentaron al piloto brasileño
Christian Fittipaldi, sobrino de Emerson, y juntos levantaron sus pulgares
deseándose suerte. Acompañado por su manager, Adrián Loureiro, se fue
corriendo a practicar otra de sus pasiones adrenalínicas, el paracaidismo.

www.caras.uol.com.ar