Liliana Podestá
"Es la primera vez que cumplo 100 funciones de algo", dice
emocionado. En teatro, protagoniza "Visitando al Sr. Green" junto a
Pepe Soriano. Y está a punto de arreglar para volver en 2006 a la
televisión de la mano de Natalia Oreiro, con quien hizo, hace seis años,
una novela que todavía está en el inconsciente colectivo, "Muñeca Brava".
Muchas veces quisieron volver a juntarlos, pero no se dio. Hasta ahora. Y
Facundo Arana hace todo eso sin descuidar su banda, La Carranza, sus
clases de saxo y a su novia, Isabel Macedo, la malísima Delfina de
"Floricienta".
Aunque ya hizo teatro con "Chiquititas", esta es la primera vez que Facundo
se mete con el "teatro de texto. Y nada menos que de la mano de dos
monstruos como lo son Pepe Soriano y el director, Santiago Doria", dice
entusiasmado. En esta ficción, que renace cada noche en el escenario de
Multiteatro, Facundo es Ross Gardiner, un joven judio que tiene que
cumplir una probation y ayudar durante seis meses, en lo que necesite, al
anciano que casi atropella con el auto. Por eso se ha ganado la nominación
a los Premios ACE como Revelación. "Esta es una caja de sorpresas", cuenta
y todavía se entusiasma un poco más. La obra bajará de cartel a finales de
noviembre para que todos se tomen unas merecidas vacaciones, porque van a
arrancar nuevamente a principios de 2006, en el mismo teatro.
- Después de 100 funciones, ¿desaparecen los miedos?
- No. Porque hay miedos que está buenísimo tenerlos. Cuando estoy detrás
de la puerta, a punto de entrar a escena, y segundos antes de que el Sr.
Green me abra la puerta... ahí me muero de emoción. Hay adrenalina. Me
encanta sentir que empiezo a transpirar y no sabés si es frío o calor,
hambre, sueño, y la sangre te corre más fuerte. En ese momento y todo el
tiempo me pregunto: ¿y ahora qué hago? A diferencia de muchas cosas que
hice en televisión, en esta obra estamos muy bien dirigidos, todo está muy
coreografiado y cada cosa tiene su razón de ser.
- Te estás engolosinando con el teatro.
- Son cosas diferentes y puedo disfrutarlas a ambas. Si hubiera podido
ensayar un unitario cien veces, seguramente lo tendría más apretado y más
sabido, porque sé cuáles son los puntos fuertes y los débiles. Pero estoy
acostumbrado a andar con la bicicleta a 200 kilómetros por hora.
- Con Pepe Soriano tienen mucha diferencia de edad, ¿hay roces?
- No. Trabajar con Pepe es como tocar al piano a dos manos con Martha
Argerich. Y no estoy exagerando. A mí, desde siempre, me gusta contar un
cuento: tocando el saxo en una estación de subte, trabajando en la tele,
en un escenario. Y ese mismo espiritu lo encontré en él. Pepe es la
confirmación de que aquella utopía de contar un cuento es posible. Poder
verlo o poder sentarme a tomar un café y escucharlo es maravilloso. Es
balsámico.
- Hay chicas que vienen a verte porque sos el galán de la televisión. ¿Qué
pasa cuando encuentran a un Facundo diferente?
- Se encuentran con que no exploto para nada las cosas que sí exploto en
una telenovela. La historia le gana a la cuestión de por qué vienen a ver
la obra; se van encantadas, al menos es lo que me dicen. Esto acaricia el
alma. No me gusta vender fruta, así que les digo de qué se trata y que
vengan si quieren, pero les aviso que está buenísimo.
- Siempre hablás sobre tu ambición de crecer. ¿Vas por el buen camino?
- No quiero parecer soberbio, pero me parece que sí voy por el buen camino,
sobre todo porque trabajo al lado de personas grossas. Evidentemente, este
trabajo me ha modificado y se los voy a deber toda la vida.
- ¿Volvés a la televisión?
- Está todo a punto de cerrarse.
- ¿Tenés ganas de hacer tele?
- ¿Qué te parece?
- Vas a ser pareja con Natalia Oreiro.
- De mil amores. Se está a punto de cerrar, pero falta.
- ¿Qué falta?
- Que cierre Natalia y que se termine de pulir la historia que van a
escribir Ernesto Korovsky y Marcela Guerty.
- ¿De qué se trata?
- Me gusta pensar que voy a hacer una tira con condimentos de comedia y
telenovela. Cuando firme, les cuento (N de la R: aunque Facundo, no quiso
decir nada, sabemos que Natalia interpretará a una chica de campo, muy
bruta, que viene a la ciudad a trabajar limpiando casa de día y como
boxeadora de noche. Y va a parar a la casa de un abogado, que no es otro
que Facundo, que tendrá un look diferente al que se lo vio en "Padre
Coraje", con pelito corto y anteojos. Irá de lunes a viernes, a las 21, a
partir de enero, y tendrá sólo 120 capítulos porque en junio comienza el
Mundial de Fútbol).
- La gente todavía quieren verlos juntos. ¿Tan fuerte fue la química entre
ustedes?
- Lo que hicimos en "Muñeca Brava" fue increible. Realmente fue algo bueno,
era comedia y telenovela. Con Natalia nos miramos y enseguida sabemos qué
nos pasa, qué vamos a hacer, cómo lo resolvemos y quién manda en esa
escena. Y eso no es tan fácil de lograr.
- ¿Son amigos?
- No nos vemos seguido, pero nos amamos profundamente. De vez en cuando
nos encontramos y entonces charlamos un montón, y es un placer.
- Con esta obra de teatro, ¿vas a sacarte de encima el mote de galán?
- No me interesa sacármelo. Me gusta que la gente sepa, porque lo sabe,
que cuando se dice galán se está hablando de un actor. Si me quieren
llamar galán, no hay mejor regalo que me puedan hacer. Porque galán viene
de galante y un tipo galante es bárbaro. Mis viejos están orgullosos de
que sea galán.
- ¿Seguís tocando con tu banda, La Carranza?
- Siempre estamos por salir a tocar. Javier López de Carril es el
compositor de los temas, guitarra, director musical de la banda, hace la
música de "Visitando al Sr. Green" y tiene mucho trabajo. Hay que tener
tiempo para ensayar, y quiero que si lo hacemos, lo hagamos bien. Nosotros
nos juntamos y está todo bien. Así que en cualquier momento aparecemos.
- ¿Cómo ves a Isabel, tu novia, en "Floricienta"?
- La veo como la ven todos, hermosa y talentosa.
- ¿Volverá a trabajar con Cris Morena el año que viene?
- No sé qué va a hacer, pero sé que le sobran ofertas y que va a tener que
pensar muy bien qué es lo próximo que haga, porque su Delfina tomó un
vuelo increible. Estoy muy contento porque se dio un gusto gigante. Nunca
hablaba de ella porque sé que Isabel no hubiera hablado de mí si hubiese
ganado popularidad y trabajo antes que yo. Nadie va a poder decir nunca
que ella se aprovechó de mi fama para trabajar... porque se prepara desde
que tiene 6 años, y solita hizo su camino. Y eso me pone orgullosísimo.
Como público de "Floricienta", la veo y me emociono... no hay nada más
lindo que ver brillar a tu mujer, y cómo además.