Facundo Arana en el momento más doloroso: su amigo y
representante, Marcelo Rey, falleció luego de una larga enfermedad. Fue
quien descubrió su talento y le enseñó los secretos de la profesión.
"Está
destruído, se murió su hermano, su padre... Está viviendo su peor momento.
El vínculo de los dos era muy fuerte”. Así definen algunos amigos y
compañeros de Facundo Arana (32), la relación que unía al actor con
Marcelo Rey, su representante, quien lo había descubierto y que falleció
el sábado 20. La noticia no lo tomó de sorpresa pero lo shockeó como una
descarga eléctrica de infinita potencia. Facundo fue uno de los primeros
en saber que su amigo había perdido la lucha contra un cáncer de pulmón y
dejó de existir a los 61 años. Durante todo el fin de semana, desganado
por el inmenso dolor, el actor acompañado por su incondicional Isabel
Macedo recibió a los amigos en el velatorio de la calle Malabia al 1600 y
a todos les pidió que no aflojaran sus fuerzas. Allí estuvo desde hora
temprana hasta las 22, cuando se retiró con su novia, con Mariano Martínez
(visiblemente emocionado) y la pareja de éste, la actriz Marcela
Kloosterboer. El domingo 21, a primera hora, al
pabellón británico del Cementerio de Chacarita, llegó Facundo, poniéndole
el pecho al dolor, en la sepultura.
Como un director técnico de fútbol de las inferiores de algún club,
Marcelo Rey descubrió a Facundo Arana y fue quien puso su mirada para que
el actor tuviese su oportunidad en ‘Chiquititas’, allá por 1997, en
Telefé. Luego le llegaría una nueva temporada en la misma tira y el
despegue, cada vez más sólido, con ‘Muñeca Brava’, en 1999. El
protagonista de ‘Padre Coraje’, siempre se lo agradeció. Entre los
dos, cuentan quienes los veían a diario, había una amistad de oro, un
pensamiento unívoco. Se entendían con sólo mirarse. Este año ambos
tuvieron que sostenerse codo a codo en las buenas y en las malas. En julio,
Facundo estuvo internado ocho días por un cólico renal que le produjo
inmensos dolores y más de un susto. Rey, quien ya estaba enfermo para
entonces, y de quien pocos sabían su verdadera dolencia, ponía el cuerpo
para proteger a su amigo, después de que se hiciera pública la recaída del
actor. Atendía una y otra vez el teléfono celular y, profesional de años,
trataba de apaciguar la demanda periodística y de productores ansiosos
para que el galán volviera a la exitosa novela de Canal 13. “Mi familia y
mis amigos se portaron bárbaro. Ellos me sostuvieron cuando tuve que
soltar el timón de mi vida”, había dicho Arana cuando recibió el alta. Rey,
una vez más, lo seguía de cerca.
GRACIAS INFINITAS. Facundo siempre tuvo públicas palabras de
agradecimiento para Marcelo Rey, el amigo, padre, hermano, representante.
Su creador. Cuando ganó el Martín Fierro como mejor actor por ‘Yago,
pasión morena’, en julio de 2002, dijo a la prensa: “¿Sabés cuál fue
el premio más grande? Cuando pude abrazarme con Marcelo Rey, con Isabel,
con mis viejos... La gente que me ayuda, que está a mi lado todos los días”.
Un año después, luego de cosechar otra estatuilla por ‘099 Central’,
le dedicó el premio a su amigo. Ese mismo año, el 3 de mayo, Facundo fue
embestido violentamente por un taxi cuando manejaba su moto a metros del
shopping Paseo Alcorta.
En la guardia del Hospital Fernández se le detectó una fisura en el hombro.
“Jamás volveré a subirme a una moto”, se le escuchó decir. Y el casco,
todo un emblema, se lo entregó a Marcelo Rey, como símbolo de una etapa.
“Un buen agente jamás debe olvidar que antes que un artista hay un ser
humano”, solía repetir Rey a quien quisiera escucharlo. Casi la misma
filosofía que siempre envolvió la vida de Facundo. Los dos compartían más
que un trabajo. “Lo que debés hacer tal vez parezca poco importante pero
es importante que lo hagas”, decía Gandhi, según la versión del conocido y
querido representante. Esas frases las contaba en charlas de café con
todos sus artistas, especialmente con los que lo visitaban desde el
comienzo de sus carreras, como fue el caso de Facundo. “Luchá por lo que
querés y no dejes de seguir ese objetivo”, les aconsejaba siempre. Así fue
la vida de Rey, que comenzó profesionalmente en 1969 como animador de los
shows de Pepito Pérez, quien más tarde se convertiría en su representado.
El hombre que nació en Mechita, Bragado, provincia de Buenos Aires,
comenzó como locutor de bailes. Más tarde decidió traer al país a Lizet,
una cantante cubana que terminó por convencer a Marcelo Rey para que se
radicara en Puerto Rico. Allí estuvo ocho años y partió con su familia -del
primer matrimonio tuvo a Verónica (32) y Micaela (30), y ahora estaba en
pareja con Sandra, con quien tuvo a Candelaria (5)-, hizo amistades y
gestó, ni más ni menos, a Menudo.
A comienzo de los ochenta, él también era famoso en el país
centroamericano. “La gente me conocía y me hacían notas a mí”, comentó
alguna vez. En 1991 abrió su ‘agencia de talentos’ en la Argentina, que
hoy encabezaba Facundo Arana y cuya lista era codiciada por sus pares:
Mariano Martínez, Florencia Peña, Paola Krum, Carina Zampini, Damián De
Santo, Nicolás Vázquez, Karina Mazocco, María Valenzuela, Isabel Macedo y
Marta Bianchi, entre otros. Como proyectó a Facundo Arana, también hizo lo
propio con Mariano Martínez (lo recomendó en Pol-ka para ‘Gasoleros’, por
ejemplo), Florencia Bertotti, Julieta Díaz, Nicolás Vázquez (el año
próximo hará su primer protagónico), Jimena Barón, Joaquín Furriel y
Facundo Espinosa, entre otros.
Hace cinco meses había dejado de fumar para combatir la enfermedad. Le dio
pelea y prefirió el perfil bajo. Sólo sus más íntimos, como Arana, sabían
de su dolencia desde el comienzo.
Aquéllos que lo despidieron este fin de semana, con el dolor en el alma,
coincidieron en afirmar que era un tipo que les había enseñado algo en la
vida.
“Trabajamos para que nuestros actores sientan por nosotros la misma
admiración que sentimos por ellos”, solía explicar Rey.
Facundo Arana, un claro representante de todos los artistas que lo amaban,
hoy vive su mayor dolor.
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