Dice que vive a mil por hora, que prefiere no hacer
planes, pero que quiere formar una familia y llegar a los 70 arriba de un
escenario.
Grabó desde temprano pero me recibe con su mejor sonrisa.
- En tiempos de tanto trabajo y exposición, ¿qué
tenés ganas de hacer cuando estás agotado?
- Cuando llego a casa y estoy muy cansado, toco
el saxo, prendo fuego, miro el fuego, leo la letra para el día siguiente.
Estoy con mi mujer, con mi gente. Soy bastante solitario. Me gusta la
soledad compartida con la gente de uno.
- ¿Tenés amigos del alma actores?
- Sí, claro.
- ¿Qué pasa cuando hay competencia por el
protagonismo o por la cantidad de escenas en una tira?
- Si se habla de una competencia noble porque le
suma al proyecto y a la carrera de uno, puede llegar a ser divertida. A mí
no me gusta la competencia desleal.
- Y cuando es desleal, ¿qué hacés?
- No, te cago a piñas.
- ¿Qué sería "te cago a piñas"?
- Eso, te cago a piñas.
- Es imposible imaginarte enojado.
- No, me puedo enojar mucho. Lo que pasa es que
prefiero alejarme. Me repugna tener situaciones violentas. Me tengo miedo
a mí mismo con esas cosas. No me gusta decir cosas de las que me puedo
arrepentir, no me gusta escuchar cosas que me hieren.
- A una persona que, consensuadamente, es tan
buena y tan paciente como vos, ¿qué cosas la sacan de quicio?
- Me molesta estar en una situación donde no
encuentro un punto de equilibrio, ya sea cuando tengo o no la razón.
- Y cuando pasa algo que te molesta ¿sos de
los que tragan o de los que lo hablan enseguida?
- Soy de los que callan. Prefiero callarme y
tomarme el tiempo de contar hasta diez y de pensar.
- Mucha gente aguanta, traga y después se
enferma.
- Te terminás enfermando. Yo no tengo hoy la
capacidad de darme cuenta de que estoy callando algo que me va a hacer mal.
Fijate que vengo de una enfermedad... (N de la R: Tuvo cáncer a los 17
años), tampoco lo vivo como una condena, hay cosas que a mis 32, no me
puedo dar cuenta. A mí me gusta vivir rápido, hay muchas cosas que se me
pasan.
- Cuando te sorprendió el cólico renal,
pensaste: ¿qué me pasó? ¿Qué me tragué?
- Sí, y las respuestas aparecen.
- ¿Por qué pudo pasar?
- Supongo que tuvo que ver mucho con que a mí me
gusta vivir muy fuerte y este año me pasé de rosca. Padre Coraje me costó.
Por primera vez, tuve premisas muy precisas que me habían dado para el
personaje. Algunas me caían como anillo al dedo y otras no las podía
encontrar.
- ¿Qué era lo difícil de conseguir?
- Coraje es un bandido y es un duro y, por ende,
no muestra costados flacos, por ejemplo: "no llora". ¿Cómo no llora?, dije.
Coraje no llora... Y me quedaba a trasmano eso. Pasarse de rosca es no
poder llegar a tu casa y desconectarte. Era un trabajo muy difícil.
- ¿Te agarraste a trompadas alguna vez con
alguien?
- Sí.
- ¿Más de una vez?
- Sí.
- Es difícil imaginarte gritando, por ejemplo,
¿Por qué gritás?
- Grito un gol (risas). Hay que poder pelearse a
los gritos y tenés que poder conversar y poder reír a carcajadas o llorar
a gritos. Yo sé que soy un loco por vivir a 200 mil por hora, así me
cueste un cólico o un cáncer o lo que fuera. Pero, sí, vivo la vida y es
llorando a los gritos y con momentos de paz y calma absoluta. Me parece
que ésa es la vida.
- ¿Hay alguna persona a la que no saludás?
- Sí.
- ¿Por qué?
- Por una estupidez y creo que hoy ya no la
saludo por vergüenza. Y como es una persona muy criteriosa, también por
vergüenza debe no saludarme. Fue una tontería grande como una casa. Hay un
momento en el que uno cree que la vida exageró y con el tiempo uno se da
cuenta de que el que exageró es uno.
- ¿Para cuándo planificás la próxima huida
del mapa?
- Cuando se den las condiciones. En realidad, lo
que a mí me pasó fue muy inusual. Mi gente me dijo: "Es un buen momento
para parar". Paré y me fuí a buscar.
- ¿Te puede llegar a volver a pasar esa
necesidad de parar?
- Sí, puede llegar a pasar. A mí la cosa de
planificar y ver allá un puntito más adelante y decir "quiero llegar"...
no me pasa. Yo voy haciendo camino al andar.
- Mucha gente proyecta, trabaja para llegar a
un lugar y no se deja llevar...
- Yo me pongo objetivos. Quiero formar una
familia, trabajar de contar historias toda mi vida, me encantaría llegar a
los 70 años parado arriba de un escenario... Pero, hoy tengo 32 y vivo "hoy".
- ¿Cuál es el costado más frívolo que tenés?
¿Te gusta comprarte ropa o cuidar el look?
- No. Pero, fiscalizalo vos que sos mujer y
sabés más de eso. Cuando me veo con un color que no se condice con el
personaje que estoy haciendo y con la luz que grabamos en Polka, que es
más blanca, y... ahí tomo cama solar.
- Pero, eso es trabajo.
- Te juro que... No se me ocurre, pero te llamo
por teléfono y te digo (risas). Me voy a poner a pensar a ver con qué te
puedo sorprender. A mí me gusta la mujer detallista, que tiene el placard
lleno de ropa y está todo el tiempo viendo cómo la va a combinar. Es el
caso de Isabel, yo la verdad que tengo menos ropa y si me pongo a buscar,
posiblemente, elijo lo mismo. Tengo tres pantalones iguales, salvo las "zapa"
que las uso hasta que se desarman, las tiro y me compro otras.
- Estas ya están desarmadas, ¿las tirás por
tirar?
- No, camino con esto y estoy más cómodo que
descalzo. Yo caminaría descalzo, lo que pasa es que me miraría todo el
mundo.
- ¿Las historias de tus personajes te dejan
pensando "yo sería capaz de..."?
- Soy un ser humano lleno de fantasmas, de
fantasías y de grandes certezas que todavía no descubrí.
- Es difícil imaginarte viviendo un amor
prohibido.
- ¿Por qué?
- Porque sos bastante estable, organizado.
- No me ocurre, pero no quiere decir que no me
ocurrirá.
- Hay gente a la que le gusta la
clandestinidad porque corre la adrenalina. ¿Vos elegís escalar el
Aconcagua?
- Sí, es menos enquilombado (risas). Lo
prohibido, lo imposible, lo que no tendrías pero querés. ¿Quién no tiene
fantasías?
- ¿Pensás seriamente en formar una familia?
- Si hablamos de deseos, ¿quién no fantasea con
tener una familia? Estoy apuntando a un futuro, pero no quiero ir a un
punto... ¿te das cuenta lo que digo?
- Vamos viendo.
- Sí, vamos viendo. Y así puedo poner la locura
donde realmente me gusta. Vivir cada día con locura, locura de verdad. Es
muy divertido ir viendo.
- Entonces, vamos viendo.
- Sí, sobre todo, si tengo salud.
- Cuidate.
- Sí. Voy a intentarlo.
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