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Sexy & tierno (para el pecado).

En la ficción es el Padre Coraje, se enamora de una mujer mientras ratonea a la mayoria de la platea femenina. En la vida real, es un tipo simple, apasionado -pero de un solo amor- y puede disfrutar del éxito como si fuera lo más natural del mundo.

Buenos Aires es la ciudad de Facundo Arana. Aquí vive en un departamento que comparte con su novia, y aquí graba todos los días "Padre Coraje", la novela de más rating de este momento. Esta tarde, hay tanto tráfico en Buenos Aires que llegamos 30 minutos tarde a la cita en el estudio de fotografía donde nos espera el galán más visto de la tevé argentina. Y eso -literalmente- nos pone de la cabeza. Porque creemos, hay cosas de la realidad que superan cualquier ficción. Cuando por fin llegamos Facundo está solo con un jean y el torso desnudo, con la cabeza debajo de un chorro de agua. No termina de secarse cuando escuchamos: "¿Qué onda? ¿Las Chicas Cosmo siempre se hacen desear?", ladra, y sacude la cabeza como un perro. Claro que al toque asoma su mejor sonrisa.

Porque Facundo hará muy bien de corajudo, pero no tiene un pelo de rudo. Es manso y tranquilo y tiene esa mirada zen capaz de calmar los ánimos más violentos.

Antes de empezar con la sesión de fotos prende un pucho y comenta ciertas exigencias de las grabaciones de "Padre Coraje" levarse a las 6 de la mañana, estudiar el guión, ir al gym... todo por el rating.

- ¿Seguís amigo de Natalia Oreiro aunque tu novela es más vista que la suya?

- Por supuesto, nos adoramos, la quiero muchísimo. ¿Sabes qué pasa? Yo a este éxito vivo como actor, con Natalia comparto el horario, pero no la veo como la competencia. Los que compiten son los canales, no los actores.

- Casi siempre trabajaste con actrices tops. ¿Las besaste a todos?

- Sí, claro, es parte del trabajo (risas). Fuera de broma, yo tuve mucha suerte con las partenaires que me tocaron y también con los elencos. Trabajar con gente que tiene como meta la excelencia, hacer bien las cosas, hace todo fácil.

- ¿En qué cambió tu vida en estos últimos tres meses con el éxito de la novela?

- En nada. A los actores no nos queda otra que ser las mismas personas que fuimos siempre. Si una profesión o una circunstancia empieza a cambiar tu esencia estás perdido.

- ¿Pero no te pone ni un poquito nervioso saber que cada noche te ven cientos de miles de chicas que siguen la historia que estás interpretando?

- Nada. Si tomara conciencia de eso me agarraría como un vértigo muy grande, que puede influir en el ego, y ese es un juego muy peligroso. Creértela, inflar el ego, es complicado porque es muy difícil volver de eso, uno se puede llegar a convertir en un idiota.

De Amor y otros demonios

Podemos decir con conocimiento de causa que Facundo es exactamente el mismo que cuando se paró por primera vez en una tabla de surf en el medio del ventoso mar de Miramar a los 10 años. Que hoy en día conserva la misma picardía que cuando invitaba a tomar un helado a las amigas de su hermana Patsy. O que el tumor cerebral que superó en la adolescencia no hizo más que robustecerlo, afirmarlo, enriquecerlo.

Porque con Facundo compartimos la misma patria: muchos veranos de la infancia en el mismo balneario, sombrilla de por medio, que incluyeron fulbitos "mujeres contra varones" y fogones nocturnos en la playa a los que íbamos "con los primos" a ver salir la luna llena sobre el mar.

Claro que después crecimos, y vinieron esos tiempos difíciles, que él supo gambetear con mucha garra y absoluta serenidad. Y luego de sanarse, le llegó la oportunidad de debutar como actor en "Canto Rodado" en el `93, y de ahí en más participar en 10 exitosas novelas en televisión y dos películas de cine: "Chiquititas. Rincón de luz" y "La Fuga".

- ¿Para cuándo otra película?

- La verdad es que no tuve tiempo de hacer cine porque vengo haciendo telenovelas, y me lleva demasiada energía. Pero claro que me gustaría encontrar un buen guión para llevar al cine; o mejor dicho que una buena historia me encuentre a mí.

- ¿Y cómo es la historia con tu novia?

- Es una de amor alucinante. Cuando nos conocimos al toque nos gustamos mutuamente. Empezamos siendo amigos hasta que un día que habíamos estado toda la tarde juntos, y nos estábamos despidiendo como siempre, me dio como una especie de angustia de dejarla, no me quería. No sé me acongojé, y no quería que nos separarnos. Eso es empatía, eso es amor. Pero no me gusta hablar de mi vida íntima, prefiero resguardarla. Nosotros hace ocho años que estamos juntos y estoy muy enamorado de ella.

- ¿Sos celoso?

- En la medida justa, como para halagar y no ser un idiota. El celo halaga ¿viste? El deseo de poseer al otro en todo, pero con cierta medida. Ser posesivo halaga hasta un punto, pero mucho es molesto.

- El público femenino te ve como un icono sexy. ¿Vos te ves así?

- Sí, me siento sexy. Pero ni más ni menos que cualquier persona del barrio que se sienta sexy. Y también en algunos momentos me siento horrible, a veces es el mejor día de mi vida, y otros no... me parece que es algo muy relacionado al humor del momento.

- Más allá de los gestos, cuando estás de buen humor, ¿cuál es tu actitud más sexy?

- La verdad es que no me tomo las cosas tan en serio, y eso tiene un costado que puede resultar seductor...

- Decís que no te tomas las cosas tan en serio, ¿pero no crees que la gente tiene una imagen mucho más formal de vos?

- Seguramente, pero tampoco ando fuera de mí trabajo mostrándole a todo el mundo lo divertido lo sexy que puedo ser. Me parece medio patético eso de "miren qué divertido y audaz soy... miren, miren, miren". Dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces.

- ¿Sos romántico?

- Demasiado. También soy tímido fuera de mi entorno. Es que me da temor desubicarme, decir una boludez, avasallar al otro.

Mirar el fuego

Estamos charlando mientras hacemos las fotos. Después él se cambia de ropa enfrente nuestro sin ningún tipo de pudor. Tiene el torso súper musculoso y pecoso, y usa calzoncillos boxer blancos. Nos sentamos a la mesa unos minutos más -que quisiéramos que fueran interminables- para concluir la charla. Prende el segundo cigarrillo de la tarde "no debería fumar", dice y nos convida con una gentileza encantadora y esos modales -de-yerno-perfecto que harían suspirar a cualquier madre.

- En la ficción sos un impostor que se hace pasar por cura y escandaliza a todos al enamorar a una mujer. En la vida real parecés demasiado correcto. ¿Cuál es tu costado de chico malo?

- Qué sé yo... lo más zarpazo que hice en mi vida real fue tomarme un avión desde muy lejos para regalarle una flor a una mujer a quien amaba. De muy lejos, eh...

- ¿Y lo valió?

- Sí, claro, por supuesto.

- Te gusta el vértigo: tirarte en paracaídas, el surf... el año pasado tuviste un accidente con la moto...

- Sí, todavía la tengo. Ya no la ando, pero la tengo. Me gusta la velocidad pero no me gustó nada que me bajara un taxi de la moto, prefiero bajarme de la moto cuando yo quiero.

- Estás muy musculoso, ¿entrenas?

- Sí, estoy forzado por las circunstancias. Igual me divierte mucho y además me sirve para cortar el día, me viene bien ir al gym.

- Hiciste cumbre en el Aconcagua. ¿Qué te motivó a hacerlo?

- Y, era algo que no quería que me quedara pendiente. Pero no sé por qué lo hice, no podría definir lo que es hacer cumbre. Es indescriptible. No existe tal palabra que lo defina. Es demasiado esfuerzo y demasiada felicidad. Una experiencia muy límite y muy fuerte. Tratar de encuadrarlo en una sola palabra sería imposible.

- Lo hiciste durante el 2003, sabático...

- Lo hice cuando tenía unas ganas enormes de hacerlo. No sé si mañana estaré acá para poder hacer que mis temas pendientes dejen de serlo. No es que me vaya a morir, simplemente puedo cambiar mis ganas de hacerlo. Mañana es un papel en blanco, así que más vale vivir aquí y ahora, ya fondo.

- ¿Algo pendiente al día de hoy?

- Nada.

- ¿Cómo nada? ¿Sos un tipo feliz?

- Mira, soy tan feliz que a veces me da vergüenza decirlo. Porque también leo los diarios y me afectan todas las cosas que nos afectan a todos. Pero trato de ser un tipo preocupado por la realidad, y no infeliz por la realidad. Si bien las cosas que pasan en el mundo son razón de más para perder la paciencia y las ganas, para mí este es un momento muy fuerte.

- ¿Qué cosas te desenchufan de la realidad abrumadora?

- Tocar el saxo. Sentarme en casa, prender el hogar y mirar el fuego tomando unos mates...

- ¿Te gusta comprar ropa, cuidad tu aspecto exterior?

- Me gusta estar siempre limpio, bañado, verme bien, pero soy de arreglarme. Sólo uso un perfume de Givenchy desde los 15 años.

- ¿Y te vas a cortar el pelo algún día?

- Sí, cuando termine la tira... Para mí el pelo es una herramienta de trabajo que gracias a Dios tengo. Yo encaro un proyecto y antes de empezar pregunto: "¿Cómo me querés para este personaje?¿Con el pelo largo o con el pelo corto?" Prefiero tenerlo largo porque lo que no me gusta ni un poquito son las extensiones. Pero si me lo piden corto, me lo corto y listo. Cuando en "Zíngara", en el `95, tuve que interpretar un chico enfermo, me afeité la cabeza a full, y también las cejas, y tuve que cortarme las pestañas...

- Sos un apasionado de tu laburo...

- De mi laburo, y de la vida. En el buen sentido. Quiero ser un apasionado de la vida, de lo que hago. Para hacerlo a media máquina, entonces no lo hago. En honor a la gente que quisiera poder hacerlas a toda máquina y por una circunstancia u otra no lo pueden hacer... porque hay artistas tremendamente más talentosos que yo, sin laburo. Y en honor esa gente yo tengo que dar lo mejor. Y así en todo. Es la manera más saludable de hacerlo. Y más divertida, ¿no?

- ¿Sos un tipo simple o complicado?

- No tan simple como me gustaría, pero me parece que las cosas se pueden hacer mucho más simples de lo que uno las hace. Simples ya fondo. Está bueno tener claro que las cosas no son tan importantes, porque así podes vivir la vida de otra manera.

- ¿Cuál es tu límite?

- El respeto. Y ojo, que ese límite se puede transgredir, nadie es perfecto. Pero sí es así pedís perdón y el respeto vuelve.

- ¿Haces terapia?

- No... bah, sí, me junto en un café con mis amigos. Para mí es la mejor terapia, lo otro me parece puro chamuyo, no me divierte.

La charla concluye y Facundo parte raudamente a su casa de Palermo. Pero antes nos para un taxi, nos abre la puerta, nos da las buenas noches y un beso con abrazo. "Pórtense bien", dice. Sí, "padre", si no nos queda más remedio...

 

¡Romina, gracias por la nota!

 

 

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Authors&Translators: Alena, Marina, Masha, Katerina
Editor: Marina