Liliana Podestá
En “Padre
Coraje” su amor se lo disputan Nancy Dupláa, Carina Zampini y ahora
también Karina Mazzocco. En la vida real, su corazón tiene dueña hace ya
ocho años: Isabel Macedo. Y sueñan con casarse antes de fin de año.
Después de un año que invirtió en
descansar, viajar por nuestro país y disfrutar a los suyos, Facundo Arana
volvió a Canal 13 de la mano de “Padre Coraje”, una novela en la que otra
vez vuelve a amar a Nancy Dupláa. Aunque también Carina Zampini y ahora
Karina Mazzocco luchan por conquistar su amor.
Facundo se pasea por los pasillos
de Pol-ka vistiendo una sotana de sacerdote; en el estudio, repasa las
escenas con sus colegas, les presta atención a las marcaciones que hace el
director y también aporta ideas que enriquecen a su personaje. Tiene
muchas horas de trabajo y apenas si le da el tiempo para almorzar un trozo
de tarta de jamón y queso y agua mineral. En cambio, sí le da el tiempo
para conversar con sus colegas, saludar a sus fans y firmar autógrafos.
Arana es un hombre muy querible y extremadamente amable; seguro que por
eso es que muchas mujeres suspiran con él.
-¿Tenías ganas de volver a
trabajar después de un año de descanso que te tomaste?
-Tenía muchas ganas. Muchas. Yo no
me imaginé que me iba a tomar un año; creo que nadie en su sano juicio
decide desaparecer un año. Sí pensé que iban a ser siete meses. Pero se
fueron dando las cosas, y me vino muy bien. Planeé hacer mi viaje en seis
meses y sabía que necesitaba tres para ubicarme en el personaje del nuevo
proyecto.
-¿Nunca te arrepentiste de
haberte alejado de la televisión en pleno éxito? Por ahí uno puede
fantasear con que lo olviden. ¿Vos no?
-No. Yo a la gente que quiero, la
quiero cuando está, cuado se fue, cuando vuelve, cuando no está. Además,
no fue una partida desprolija; yo pedí permiso. Cuando terminé
“099
Central” me ofrecieron un personaje, pero sentía el cansancio y tuve
necesidad de parar la pelota. Había cumplido 30 años y pensé que era un
número redondo y podía darme la oportunidad de para, mirar para atrás y
revisar lo vivido.
-¿Te gustó reflexionar sobre tu
camino recorrido?
-Mucho; es muy difícil estar
orgulloso, y yo lo estoy. No de mí sino de mi vida, de mi familia, de mis
amigos. Me siento muy afortunado.
-Tenés el mismo look que en
“099 Central”, ¿pedís por contrato no cambiarlo?
-(Ríe)
No, no pongo nada en el contrato con respecto al pelo. No quisieron que me
lo cortara y la razón que encontré para justificarlo en la tira es que los
grandes de la historia tenían pelo largo. Los idealistas tenían un look
atemporal, son querer. Y Coraje es un idealista.
-¿Entonces, te cortarías el
pelo, que ya es una marca registrada?
-La prueba está que cuando hice
“Zíngara” me afeité la cabeza, las cejas en pos de un personaje. El pelo
crece... no hay problema. En “Yago, Pasión Morena” arranqué con pelo
corto; en “Muñeca Brava”, también. Los actores en “Padre Coraje” están muy
bien caracterizados y eso muestra el contraste con mi personaje.
Seguramente en los 50 no había sacerdotes con pelo largo; también las
misas se daban en latín y de espaldas a los fieles, y nosotros no lo
estamos haciendo.
-Empezó en Telefe la novela de
Natalia Oreiro, con quien hiciste “Muñeca Brava”. ¿Te asusta la
competencia?
-Con Natalia hacemos muy linda
pareja... todavía se dice que vamos a hacer una novela juntos. Ojalá. Con
respecto a la competencia, debo decir que los actores no competimos,
nosotros contamos historias y los canales compiten. Podemos compartir un
horario, pero la observación para hacer es que en el mismo horario y en
diferentes canales hay programas de buena calidad.
-¿Tenés dobles de riesgo o vos
querés hacer todas las escenas?
-Hay una empresa que se llama FX
Stunt Team y son los que deciden si estoy apto para hacer una escena o si
conviene poner un doble, y lo hacen conociendo mis habilidades, mis
aptitudes y mi físico. Porque, independientemente de si yo puedo hacerla o
no, es un lío si me rompo una pata. Me costó mucho aprender eso, que es
una cosa que tiene que ver con el rigor profesional. Yo me animo a tirarme
de las Cataratas del Niágara, pero seguramente me voy a romper la cabeza
contra el fondo; entonces, ponen a un doble al que le pido que se cuide
mucho. Me dejan hacer muchas cosas porque me creen apto y piensan que no
hay riesgo. Nunca se equivocan.
-¿Cómo te cuidás para estar en
forma?
-Entreno en el gimnasio todos los
días. Y lo hago no solamente porque es una preparación física sino también
porque me sirve para cortar el día. El gimnasio es una manera de
desenchufarme. Estoy aprendiendo el manejo del bastón, que por ahí usamos
en “Padre Coraje”. Y para este personaje me entrené en el Club Hípico
Hipocampo, con Ricardo Hipólito. El caballo se llama Dos Caras y en los
últimos 4 meses fui a verlo, me hice amigo del caballo, le llevaba azúcar
y zanahorias. Íbamos muy tempranito a la mañana para que yo fuera el
primero a quien el animal viera. Y ahora aprendí a pararme de manos, para
usarlo cuando sea necesario. Es divertido.
-Es la segunda vez que sos
pareja, en la ficción, de Nancy Dupláa. ¿Eso complica o facilita el
trabajo?
-La química ya está y los
resultados también están a la vista. No nos habíamos visto en un año, pero
nos llevamos muy bien trabajando. Es una fórmula que ya tenemos probada. Y
es un placer trabajar con Carina Zampini, porque es una gran actriz, llena
de sutilezas. Cuando hago escenas con ella pido que no me “ponchen” a mí,
porque aprendo viendo a Carina; es asombroso lo que hace... tiene mucho
vuelo y es una de las tres personas más generosas que conozco a la hora de
trabajar (no quiso revelar quiénes son las otras dos). Desde 1994 que
tengo ganas de trabajar con ella; entrás en el decorado y sabés dónde está
la luz: donde está Carina. Me conmueve.
-Volviste con un personaje
totalmente diferente al Tomás Ledesma de “099 Central”, ¿era lo que
buscabas?
-Sí. Pasamos de los tiros y las
explosiones a una novela de época. Este es un personaje soñado y
trabajamos mucho para que todo salga bien. Coraje es un bandido rural en
los años 50, un poco desfasado, quizá. Es un idealista, pero sus ideas
están fuera de época, fuera de tiempo. Por eso le dejé el pelo largo. Para
Coraje no es 1950, es simplemente la vida. Él no sabe que es un héroe, lo
sabe el espectador. Él simplemente hace lo que tiene que hacer. “Padre
Coraje” me llegó antes de tiempo, porque siento que con 30 años más de
vida míos hubiera podido interpretarlo mejor. Sé que el personaje me queda
enorme; el desafío es llenarlo. Yo la peleo y hago el mejor esfuerzo;
estoy conforme con los resultados.
-Tu mujer, Isabel Macedo, acaba
de debutar con “Floricienta”, ¿cómo la ves?
-Estoy feliz porque merecía tener
un personaje como el que hace en “Floricienta”. Es para ella. Todos los
días nos tomamos nuestro tiempo para ver “Padre Coraje” y “Floricienta”.
Tenemos una costumbre muy divertida y es que no chequeamos las escenas
porque nos gusta sorprendernos y verlas como si fuéramos un televidente
más. Trabajamos cuando estamos frente a las cámaras y después lo
disfrutamos.
-Hace ocho años que están
juntos, ¿es cierto que se casan a fin de año?
Prometo avisarles.
-¿Lo confirmás?
-Bueno, sí, ahí tenés una
primicia. Chau.