Según palabras de Facundo
Arana, “si todo marcha bien, ‘Padre Coraje’ arranca el 20 de marzo a
las 22”. En la ficción, el galán será un bandido rural que se esconde tras
el hábito de un sacerdote. “Con esta tira nos estamos dando muchos gustos”.
Luego del año sabático en el que recorrió el país –“Isabel tiene familiares
en Jujuy y es una provincia que me encanta”–, descubrió que “no podría vivir
sin trabajar”, y que le resultaría muy difícil radicarse en el exterior.
Dice
que para regresar a la televisión lo tenían que tentar con una historia de
ficción diferente y que encontró en “Padre Coraje” todos los
condimentos para aceptar un nuevo desafío en su profesión. Tras un año
sabático durante el cual descansó y recorrió el país, Facundo Arana está
dedicado absolutamente a la tira y es escaso el tiempo de que dispone para
hacer otras cosas. Sus jornadas de trabajo comienzan muy temprano, alrededor
de las 7.30 de la mañana, y durante el día combina grabaciones en los estudios
de Pol-ka con exteriores hasta que se esconde el sol. Lo mismo les sucede a
sus compañeros, Nancy Dupláa, Carina Zampini, Erica Wallner, Eugenia Tobal,
Nora Cárpena, Julia Calvo, Raúl Rizzo, Javier Lombardo, Melina Petriella,
Marcelo Cosentino, Federico Olivera, Mercedes Funes y Leonor Benedetto. “Si
todo marcha bien arrancamos , cosa que no es oficial, el 20 de marzo a las 22,
y para esa fecha vamos a tener quince capítulos adelantados”, explica
durante el almuerzo en una locación de exteriores a pocas cuadras de
Panamericana y Thames, en un predio en que funciona un hogar de niños con
capilla y mucho verde, donde más tarde personificará al “padre” Coraje.
–Durante el año que estuviste fuera de pantalla, ¿extrañaste la televisión?
–El trabajo es algo especial en mi vida. Cuando hago una tira a veces
pienso en descansar, y cuando estoy descansando quiero trabajar. Es una
especie de contradicción simpática. Lo que sí agradezco es la posibilidad de
estar, y me hace bien estar aquí.
–¿Lograste relajarte, durante el descanso, del estrés que acumulaste
durante tu última tira, “099 Central”?
–Yo no me estreso. Al contrario, me hace muy bien laburar, no lo vivo como
algo que me “mata”, si no, no lo podría hacer. Contar una historia tiene un
proceso, lleva horas. Te vestís del personaje, pero hay un equipo que te
precede para que puedas contar esa historia, y también trabajos dentro de ese
proceso que son más agotadores que la función del actor.
–¿Miraste televisión como espectador?
–Lo normal… Tampoco me quedaba cómodo seguir diariamente un programa,
sobre todo porque estaba sin horarios, con una vida más libre.
–¿Qué fue lo que te enamoró de “Padre Coraje”?
–Quería volver con algo lindo y que de verdad marcara una diferencia con
los personajes que venía haciendo. La tira está ambientada en los años ’50 y ocurre en un pueblo que se llama De la Cruz y en Pozo de las Almas, otro
vecino en la provincia de Buenos Aires.
–¿Cómo describirías a tu personaje?
–Soy un bandido rural, uno de los últimos, ya que existieron hasta la
década del 20 y del 30. Mi personaje, antes de ser atrapado se esconde bajo
los hábitos del padre Juan, un sacerdote que muere por circunstancias que no
puedo revelar, y a partir de ahí comienza mi historia, que es fantástica, sin fisuras.
–¿Tenés buenas expectativas con respecto a la repercusión?
–Puede pasar cualquier cosa con la tira, pero lo que no me va a suceder es
quedarme con la sensación de que no hicimos lo suficiente. Pol-ka, de verdad,
va tras una superproducción que tiene una preventa internacional muy
importante.
–Imagino que también asomará el romanticismo, ¿no?
–Absolutamente, y como condición de la historia. No ponerle una fuerte
dosis de romanticismo a mi personaje sería un crimen. Además el bandido es
duro, pero súper romántico, y cuando se cruce con los personajes que habitan
en De la Cruz asomarán historias amorosas que darán que hablar.
“Nos estamos dando muchos gustos”
–¿El bajo rating de “Los pensionados” te hace pensar que en “Padre Coraje”
va a recaer la responsabilidad de remontar el nivel de un horario central en
la programación de Canal 13?
–No. Para nada. La única responsabilidad que tenemos nosotros es la de contar
esta historia de la mejor manera posible. La cuestión del rating y qué sé yo
no le hace bien a la ficción. Lo que estamos haciendo nosotros va mucho más
allá del rating. “Padre Coraje” se siente… Está levantando polvareda, y de verdad, no nos preocupa el rating. Lo que hacemos excede al rating. Si medimos
bien, genial.
–Las tiras que protagonizaste anduvieron bien. No sufriste el desgaste de
otros compañeros tuyos.
–Puede suceder que nos vaya increíble con el rating, o no tan bien, pero
tengo la tranquilidad de que el producto tiene peso específico propio.
–¿Leíste varios capítulos antes de comenzar a grabar?
–Por un lado leí, por el otro me fueron contando la historia los autores
Marcos Carnevale y Marcela Guerty, ex libretistas de “Soy gitano”, y cada vez
me engancho más.
–¿Cómo fue el reencuentro con Nancy Dupláa?
–Fantástico. Trabajamos juntos en “099 Central”, es una excelente
compañera. Nos estamos dando muchos gustos y sorpresas entre todos los que
hacemos la tira. Personalmente, con los que había trabajado, y con los que
estoy grabando por primera vez también.
–¿Te considerás el galán más cotizado del momento?
–No me siento cómodo con esa pregunta. Son preguntas amarillas que trato
de evitar en todo momento, y esas cosas no tienen nada que ver conmigo. Si
contesto, inmediatamente abro una puerta que después es muy difícil cerrar. Me gusta vivir en paz con mi carrera. Y como la tengo, después son solo momentos
personales, profesionales… Hoy puedo estar arriba, ochenta personas que me
digan que soy el número uno, y por ahí en otro momento te alejás y
necesariamente ese espacio lo ocupa otro. Igual eso me parece chiquitito,
estoy detrás de otras cosas.
–Así como Osvaldo Laport inició su carrera de cantante, ¿te animarías a
seguir una carrera musical, dado que tocás el saxo desde hace mucho tiempo?
–La carrera la tengo (responde contundente). Tengo muchas influencias,
pero ninguna comparación para hacerte. No me comparo con nadie, nunca me gustó
ni nunca lo haría. Me parece de mal gusto. Soy músico y actor y lo vivo sin culpas, temores ni discursos.
“Trabajar me dignifica”
–¿Tenés amigos en el medio?
–Sí, pero no son muchos. Tengo los que puedo cuidar.
–¿Qué virtudes tienen que tener esas personas para compartir tu mesa?
–Habernos elegido mutuamente. No tengo mucha vuelta con eso.
–¿Podrías vivir sin trabajar?
–Creo que nadie podría… El trabajo dignifica al ser humano y forma parte
de lo que me gusta hacer. El trabajo –repite– mantiene en ejercicio muchas
cosas vitales.
–Si apareciera una posibilidad de radicarte en el exterior, ¿lo harías?
–Difícilmente. Soy muy-muy-muy apegado a mis cosas, y sobre todo a mis
afectos. Tengo un amigo íntimo del alma que está viviendo afuera y lo extraño
mucho. No quiero imaginar qué me sucedería si fuera yo el que se va a vivir a
otro país. Si tuviera una posibilidad de trabajo afuera, si apareciera una
novela como ésta en Rumania, Rusia, Uruguay, Brasil o donde fuera, y me
ofrecen instalarme cinco meses, aceptaría. Son experiencias que hay que hacer,
¿me entendés?
–Sé que te gusta recorrer el país y que Isabel Macedo, tu pareja, es de
Tilcara…
(Interrumpe) –Isabel tiene familiares de parte de su padre en Jujuy.
–Cuando viajaste con ella a su provincia, ¿hicieron el paseo hasta la
Virgen de Punta Corral?
–No. Hicimos otros cientos de cosas. Recorrimos la quebrada entera, salvo
Iturbe. Jujuy me encanta y es una provincia a la cual divido en tres: la parte
de las yungas, la quebrada y el valle. La ruta 40 recorre la quebrada y
nosotros estuvimos en el norte, arriba de todo, en Yabi, a veinte kilómetros
de La Quiaca. Pero antes de llegar hasta ahí pasamos por Purmamarca, Tilcara,
Humahuaca, Guacalera y un montón de sitios con historia. ¡Tenemos un país
increíble!
–Que no dejás de conocer, ¿no?
–También tuve la posibilidad de ir a otro lugar a mirar vidrieras y hacer
cosas que podría hacer perfectamente acá. Con Isabel optamos conocer. Otro
lugar divino es Malargüe, pero podría mencionarte otros pueblos divinos, súper
pintorescos.
–¿Sos creyente?
–Creo profundamente en Dios, y como creyente pido y agradezco. Pero no
quiero hablar de la Iglesia y de la religión ahora que voy a hacer de cura,
porque mi personaje se “disfraza” de cura, pero podría haberlo hecho de
policía, bombero o lo que fuera. Eso es lo maravilloso de mi profesión, poder,
a través de la ficción, vivir situaciones diferentes y recoger experiencias.
Si me ves en alguna oportunidad hablar de más con respecto a la Iglesia, y
levantando un dedito, vení y pegame un cachetazo –dice contundente–.
–¿Sentís deseos de ser padre?
–¡Esas son cosas personales!
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