Es uno de los actores-galanes más queridos y admirados por las
mujeres argentinas… y él también las adora. Le gustan tiernas y duras,
ni tan celosas ni tan despojadas, rubias, morochas y castañas, con
curvas… Pero, sobre todo, dice que sólo le gusta Isabel Macedo, su novia
desde hace ocho años y medio y a quien, asegura, ya le propuso
casamiento y regaló una alianza.
Seguro
de cada movimiento de su cuerpo, Facundo Arana responde de una manera
complaciente a los pedidos del fotógrafo que busca captar en una
instantánea su mejor perfil, algo de su natural belleza: pelo largo, rubio,
ojos claros, un metro ochenta y cuatro de altura y físico bien
desarrollado… Sólo para mencionar algunos de los detalles a su favor y que
explican la cantidad de cámaras fotográficas y de televisión que esperan
su momento frente a él, y la cantidad de chicas que lo acechan desde la
playa, esperando el momento para avanzar y conseguir el garabato de una
firma (una por una, a todas les escribe una dedicatoria personalizada),
una foto para el álbum de viaje y un beso.
La situación, sin embargo, encuentra a Facundo Arana sereno, con una
sonrisa brillante que desafía al inminente chaparrón asomándose por el
Este del Parador Coca Cola de Bahía de los Mimbres, en el Lago San Roque,
en Carlos Paz. "Tengo todo el tiempo del mundo", asegura sin
contagiarse del apurado y hostil entorno. Propone tirarse al agua con los
jeans puestos, atarse el pelo, o ir hasta un conjunto de rocas lejanas,
"porque el paisaje es espectacular", justifica el esfuerzo.
Hinchando el pecho con ganas de llevarse para él todo el aire de las
sierras cordobesas, empieza recordando una efemérides muy personal: "Hoy
hace 10 meses que dejé de fumar".
-No puedo creer que con esa imagen de vida sana que tenés fumabas…
-No sé si va o no con esa imagen, pero sí sé que lo que yo haga puede
servir como referencia para muchos. Así que lo dejé y lo digo… De chico,
me acuerdo que veía la serie División Miami con Don Johnson, que fumaba y
siempre hacía una mueca antes de prender cada cigarrillo. Imaginate lo que
hice yo: empecé a fumar lo mismo que él y a hacer la misma mueca. Los
personajes públicos somos referentes para el que nos mira del otro lado de
la pantalla, por eso hay que tener un cuidado extremo con los mensajes que
enviamos.
-¿No es asignarte demasiada responsabilidad el querer ser ejemplo para
otros?
-Para mí el trabajo de actor es una responsabilidad social. Intento no
ensuciar de malas costumbres el inconsciente de la persona que está
mirando. Por eso no fumo ni tomo alcohol (salvo que el personaje lo
requiera). Pero por supuesto que para llegar a pensar todo esto tuvo que
pasar un tiempo y vivir muchas cosas. Cuando leo las notas que hacía en el
1994 y las comparo con las de ahora me doy cuenta de que en estos diez
años de carrera entendí cómo es el juego -con los medios y los periodistas-
y que además se puede jugar un juego que deje cosas buenas.
-¿Y cómo se traslada todo eso en la relación con tus fans?
-La relación es bárbara y, sobre todo, con mucho respeto. Tengo claro que
el acoso no es a tu persona sino a todos los personajes y al personaje que
creen que sos vos. Pero, además, me encanta ese acoso… Alguien siempre
tiene que ocupar el lugar de galán, lo acepto y lo vivo a conciencia.
-¿No provoca omnipotencia tanta adulación femenina?
-El que se aprovecha de esa chica que se le acerca muerta de amor por el
personaje que vio todo un año en la tira es un irresponsable. Si querés,
chamuyala, mirala fuerte… ¡Sos un galanazo!, pero ¿qué clase de hombre sos?
Aprovecharte de tu condición es lo peor que te puede pasar como ser humano.
-Entonces me asegurás que nunca utilizaste tu título de galán conocido
para conquistar una chica… ni siquiera en el inicio de tu carrera.
-No, te juro que no… Tengo 3 hermanas mujeres… Y aparte de eso no estaría
bien, definitivamente no, sería...
-¿Tan bueno y serio sos? ¿Nunca una tentación?
-Sí, claro que sí. De otra manera, no hablaríamos tanto de esto, porque
manejarlo es algo realmente difícil. Pero es una cuestión de disciplina.
-Entonces de infidelidad ni hablar…
-Todos los días, caminando por la calle, miro a alguna mujer que me
impacta, que me encanta, pero está bien y punto. De la misma manera, me
imagino la cantidad de bombones con los que también se cruzará Isabel (Macedo,
su pareja desde hace ocho años y medio). Ella los mirará y pensará: "Además
tienen 10 años menos que el mío…". Es una cuestión de actitud.
-Antes de convertirte en un personaje público, ¿cómo te iba con las
mujeres?
-No hubo tantos cambios. Me dejaron esperando un montón de veces, y otras
no. El tipo que te diga que nunca se comió rebotes tremendos en la vida es
un mentiroso total. Pero no tuve rebotes traumáticos y sí noviazgos muy
lindos.
-¿Creés que "mujer de la vida" hay una sola?
-Para mí, cada una de mis novias ocupó un lugar que en ese momento era el
de "mi mujer para toda la vida". Hoy Isabel ocupa ese lugar y ella
es de la única mujer que te puedo hablar.
-¿Cómo es ser "uno de los hombres más deseados por las argentinas"?
-¡Es un sueño cumplido! Agarrá al hombre que vos quieras, el que se te
ocurra, y decile: "Ahora vas a ser un tipo al que las mujeres verán
caminar por la calle y van a salir corriendo para abrazarte…" Hacé la
prueba y decime si alguien te dice que no quiere vivir algo así. ¿Quién no
quiere eso? ¡Por Dios! Es alucinante… Lo que sí, y vuelvo a repetírtelo,
es que hay que hacer las cosas con mucha responsabilidad.
-¿Cómo cuidás el físico?
-Voy al gimnasio todos los días, hago algo de fierros, un poco de aeróbico,
le pego un rato a la bolsa, y desde hace un tiempo me cuido un poco más
con las comidas. Pero más allá de la imagen, no te olvides que tengo 31
años para 32, que es una edad como para empezar a dejar los hábitos del
tipo "me como una docena de medialunas". Dejar el pucho tiene que
ver con esto, con tomar conciencia de muchas cosas, como de que el
organismo ya no te responde de la misma manera que cuando tenías 20… Los
30 es una edad en la que empezás a regular muchas cosas.
-Y con 30 años y después de casi 9 años de noviazgo, ¿no pensás en
regular tu situación de pareja, casarte por ejemplo?
-Con Isabel ya hice todo lo que tenía que hacer: compré el departamento,
me maté laburando, le demostré que soy merecedor de semejante mujer y le
propuse casamiento. Yo ya puse la alianza… ahora, le toca a ella.
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