Con
el incondicional apoyo de María Susini, que demostró ser capaz de dejar de
lado sus propios intereses con tal de respaldar a su marido, Facundo Arana
sigue llevando con honra el título de embajador de Fundaleu. La semana
pasada el actor recibió de manos de los titulares de Farmacity un cheque
por valor de $648.829, que corresponde a lo recaudado por la campaña "Tu
colaboración es una esperanza a favor de la vida", que comenzó hace dos
meses y permitió juntar un 30% más que el año pasado. Pero, no conforme
con ello, ahora está dispuesto a volver a distanciarse de sus hijos, India
(2) y los mellizos Yaco y Moro (7 meses), como lo tuvo para hacer el año
pasado para cumplir con la gira de "Poder... se puede", para
iniciar una nueva campaña de concientización sobre la importancia de la
donación voluntaria de sangre, que lo llevará a recorrer todo el país...¡en moto!
- Imagino que estás feliz con el resultado de la
campaña.
- Estoy tremendamente feliz. Porque esto me da la pauta de
dos cosas: primero, de que todo está hecho con absoluta seriedad y,
segundo, de que hay mucha gente dispuesta a colaborar, que decidió donar
sus vueltos para esta causa. Y esto fue gracias a un montón de chicos que
trabajan en las cajas de los locales, que le explicaron por qué era bueno
donar ese dinero para la fundación.
- La vuelta al mundo que pensabas dar por Fundaleu
quedó pendiente por la crisis. ¿Piensas concretarla en algún momento?
- En realidad, ese proyecto mutó. Primero se convirtió en
una obra de teatro, con la que hicimos una gira junto a Nicolás Scarpino.
Y ahora voy a completar lo que tiene que ver con donación voluntaria de
sangre con un viaje en moto que que voy a hacer por todo el país.
- ¿Cómo es eso?
- Está buenísimo. Es una especie de arte abstracto. Porque
voy a recorrer la Argentina buscando material para una campaña de
concientización.
- Una manera de fusionar tus hobbies con una buena
causa, ¿no?
- Claro. Pero esta vez voy a ir filmando todo para cerrar
un concepto que es: "Estés dónde estés, donar sangre salva vidas".
- Y pensás hacer un corto con eso?
- No, voy a hacer un largo... De verdad, quiero hacer un
largometraje.
- ¿Cuándo empezás?
- Me voy la semana que viene. Y voy a arrancar con una
Kawa KLX 650.
- Me estás hablando en chino.
- Es una moto Kawasaki, que no pudo ser más preciosa
porque es roja. Uno la Kawa siempre se la imagina verde, pero ésta es rojo
sangre.
- ¿Y en todos los pueblitos te van a ver llegar montado
en esta máquina?
- Tal cual. Y todo lo que filme, después va a poder ser
emitido. Porque con la obra estuvimos en un montón de lugares en los que,
incluso, el teatro no había llegado nunca. Pero íbamos con un tiempo
limitado: teníamos que montar todo, hacer el espectáculo e irnos. Así que
nos quedamos con la sensación de que dejábamos mucho pendiente. Y ahora yo
me voy a buscar eso.
- ¿Sin agenda?
- Sí. Mejor dicho, con una agenda que voy a ir escribiendo
día a día.
- Vos habías dicho que, después del Mundial, pensabas
volver a la televisión. ¿En qué quedó ese proyecto?
- Está dando vueltas. En los últimos días se dijo que
estaba todo firmado, pero no es así. Lo que sí es cierto es que estoy en
conversaciones con RGB para hacer una ficción que saldría, dicho esto en
potencial, hacia fin de año o despues del Mundial, de acuerdo a cómo se
vaya desarrollando todo. Pero todavía no hay nada concreto. Las charlas
son hermosas, porque el proyecto está buenísimo, pero hay que esperar para
ver si lo cerramos.
- ¿Y se puede saber qué te ofrecieron?
- En realidad, cuando yo hablo con una productora como RGB,
no pregunto demasiado. ¿Sabés por qué? Porque sé que a mí no me van a
llamar de ahí para hacer cualquier cosa. Si me llaman, sé que lo que viene
va a ser enorme.
- ¿Estás ansioso por volver a la tele?
- Sí. Tengo muchas ganas de volver a esa rutina de trabajo.
Ahora, mis grabaciones van a estar compartidas con toda una vida que
funciona de otra manera. Pero, en función de eso, también estoy ansioso
por que tenga que empezar a organizarme, que también es divertido y está
buenísimo.
- ¿No te da un poquito de culpa dejar a tu familia para
hacer tantas cosas?
- Eso es algo que les pasa a todos los padres y a mí
también. Pero el macho tiene que salir a trabajar.
- Mirá que los chicos después te pasan factura.
- Y la factura está para comerla. Sí, me fui a trabajar.
Cuando sean grandes lo van a entender. ¿O no nos pasa a todos que decimos:
"¡Qué razón tenía papá, pobre viejo!"?
- ¿Cómo están tus hijos?
- Excelentes. Están fantásticos, enormes, creciendo mucho
y haciéndome cada vez más feliz. Todo el tiempo pienso que soy el tipo más
feliz del mundo. Pero al día siguiente me doy cuenta de que me había
quedado corto. Es así. Y, por lo que me han dicho, a todos los que tienen
hijos les pasa lo mismo. Los chicos de uno siempre son los más lindos del
mundo.
- Debés estar aprovechando a full estos días libres
antes de salir de viaje para estar con ellos, ¿no?
- Seguro. Lo que pasa es que estos días también tienen que
ver con el armado de todo esto que te estuve contando. Es algo que se va
organizando sobre la marcha, porque no hay una fórmula para hacer estas
cosas y, muchas veces, se programan como si fueran unas vacaciones. Es
decir, que si vas a agarrar una moto, tenés que ver cuál es la que te
sirve para esto. Y tenés que ver que sea una que no tenga demasiada
electrónica, por si se te rompe en el camino. Así es con todo y eso lleva
tiempo.
- Tuviste suerte de encontrar a una mujer que te banque
en todo esto.
- Sí. ¿Te das cuenta? Esto se puede armar sólo viendo las
circunstancias que te rodean en cada momento.
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