Walter Domínguez
En la primera entrevista que da luego de ser padre por
primera vez, el actor cuenta que pasa uno de los mejores momentos de su
vida. Habla de India, su hija, y de María Susini, su pareja. Además,
disfruta del éxito de "Vidas robadas", la tira de Telefé cuyo eje
es la trata de personas y que fue reconocida como de interés social por la
Legislatura porteña.
La entrevista estaba terminada. El grabador, apagado sobre
la mesa del café de Martínez, era una prueba contundente de eso, cuando a
Facundo Arana se le iluminaron los ojos celestes. "¿Querés saber lo
primero que le dije a India cuando nació?", preguntó y no esperó respuesta,
apenas dio tiempo a encender de nuevo el grabador. "Había sido un parto
natural, me dejaron participar y fue precioso. Los médicos la limpiaron y
me la pusieron en los brazos. La miré y, por esas cosas, abrió los ojos.
Estaba calladita. Ella no me veía, claro, pero yo la miré recto a los ojos
y le dije 'serás feliz'. Y la puse en el pecho de la madre y la beba se
agarró a la teta. Y fue feliz".
En el primer reportaje que Arana da desde el nacimiento de
India, la hija que tuvo con María Susini, el actor de Vidas robadas, la
tira de Telefé, quiere ser claro desde un principio. Confiesa que le
surgió contar esta anécdota porque leyó "un montón de primeras cosas que
le dije a la beba y yo no hablé con ningún periodista". Un rato antes,
había abierto su corazón. Se había emocionado y había hecho emocionar
contando los días que está viviendo como padre primerizo, como esposo
enamorado y como protagonista de una telenovela reconocida no sólo por el
rating, sino por su contenido. Rebobinemos.
Arana llega tarde al café, como corresponde a una estrella.
Viene en su camioneta negra, de grabar. Pelos revueltos, manga corta pese
a los trece grados, pura sonrisa. Amable, pide disculpas. Se le estiraron
demasiado dos escenas. No importa. Está dispuesto a hablar. Sobre la tira
y sobre lo que le pregunten. Sabe qué le van a preguntar. Sabe,
seguramente, qué va a decir.
Como en un round de estudio, el primer tema es "Vidas
robadas", la tira que a partir de esta semana irá de martes a viernes, a
las 22.30 por la pantalla de Telefé y que toca un tema árido, el de la
trata de personas. A Facundo le fascina hablar del asunto. Informa que es
el segundo delito que más dinero mueve en el mundo, detrás del tráfico de
armas. Dice que el reconocimiento que le dio la Legislatura porteña al programa es una invitación al debate, que le encanta
formar parte de este equipo y solito se mete en el tema: "Tomando en
cuenta mi presente, salgo con muchas ganas a grabar la tira. Teniendo en
cuenta mi vida hoy, no es poco, porque tengo mucho que hace que quiera
quedarme en casa el día entero. Y acá el tener ganas de salir a laburar no
es poca cosa, vivo muy contento esta realidad".
- ¿Qué es lo que te tiene tan contento como para no ir a
trabajar?
- ¡Já! Mi hija.
- ¿Al final, le hiciste la cuna vos?
- Sí, de buena madera. Tuve la ayuda de mi tío, que me dio
una mano grande. No es mi oficio la carpintería, pero cumplí mi palabra.
- ¿Vas por el segundo?
- Quiero disfrutar la primera, y que vengan todos los que
quieran. De eso se encargan arriba, más que uno. Pero estoy disfrutando
mucho, mucho, mucho, de esta primera.
- ¿Y haciendo las cosas que hace un papá normal, cambiando
pañales, bañándola?
- Eso no lo hace un papá normal, eso lo hace un buen padre.
Sí, hago todo. Estoy muy contento.
- ¿Le tenés asquito a la caquita de la beba?
- Esas son tonterías de otro siglo. Estoy disfrutando cada
segundo. Estoy enloquecido. Tratar de ponerle palabras a lo que se siente
es tratar de describir algo que con las palabras te vas a quedar corto.
Estoy feliz. Nuestra familia es una familia feliz, es una nueva familia
muy feliz. Es maravilloso. Estamos felices con María, compartimos nuestra
familia lo mejor que podemos y vamos aprendiendo, porque aparte se aprende.
- ¿Por qué en el imaginario está esa cosa de que con María
no son pareja?
- Hay gente que tiene la necesidad de llenar páginas o
minutos de aire y la necesidad de tocar el tema tuyo. Y cuando no tiene
nada para decir dice lo que se le ocurre. A veces se les ocurren
estupideces y como es más noticia el avión que se cae que el avión que
despega, tratan de ver cómo se caería el avión, y empiezan a decir se
caería, se caería. Y luego otro dice se cae, se cayó, no son pareja, están
peleados. Yo no me puedo hacer eco. Somos más 40 millones de personas en
este país, no puedo salir a contestarle a todo aquel que diga algo. Ya
estoy curtido. Yo miro el otro lado. La parte del abrazo y de la sonrisa.
Por eso, asegura, tampoco salió a hablar cuando se decía
que iban a levantar la telenovela. "Es verdad que cuando empezamos
estuvimos, en rating, un poco por debajo de las expectativas. Pero hay que
tener en cuenta que competíamos contra el arranque del megashow más
importante de la televisión argentina (por ShowMatch), que está muy bien
entrenado, muy bien montado. Yo siempre pienso en una tira como en una
carrera de fondo, de 1.500 metros. Si vos salís corriendo a todo lo que da,
llegás con la lengua afuera y mal. Con "Vidas robadas" salimos a marcar un
ritmo que, gracias a Dios, ha tenido un sostenido crecimiento y nos ven
más de un millón y medio de personas por día en Capital y GBA. Y no hemos
modificado ni la forma de contar ni el ritmo de la historia.
- ¿Es el primer galán que hacés que tiene tanto que ver con
la realidad?
- Sí. Es una telenovela que no se parece en nada a la
estructura de las telenovelas en las que yo había trabajado. Es la primera
vez que no es el galán y la heroína y la historia de amor y otras fuerzas
que trabajan alrededor para que ellos no puedan encontrarse. Esto es otra
cosa.
- Acá incluso está hasta el protagonismo más repartido. ¿Influye
en tu ego?
- No, porque se trata de contar un cuento. Es un elenco
impresionante. Y cualquiera puede llevar adelante la historia. Es una
trama que se cuenta de a muchos. Y lo bueno es que, además del cuentito,
te deja una información. Esto de la trata de personas no sucede solamente
en el interior del país, sucede a veinte cuadras de tu casa también. Y
quiero reconocerle a Telefé el hecho de ponerlo en el aire en horario
central. Si hubieran querido, o si nos fuera tan mal, o si no hubieran
decidido mantener esta temática en el aire, hace dos meses la podrían
haber puesto en otro horario.
Distendido, Facundo cuenta que ya se encontró con un par
de mujeres por la calle que le confiaron que van a ponerle India a sus
hijas. El dice que gracias a China Zorrilla, que durante el embarazo de
María siempre preguntaba por cómo estaba la india, se le ocurrió el nombre.
- ¿Y si de grande no le gusta?
- Ningún problema. Yo mismo la acompaño al juzgado para que
se lo cambie y se ponga el que quiera.
Más que una palabra.
Adriana Bruno
Es un sentimentalismo. Toda esta columna será un
sentimentalismo lleno de alegría. El lector queda advertido. A Facundo
Arana, como muchos saben pero otros ni imaginan, la vida no le ha sido
fácil. De adolescente, a la edad en que todo es futuro, le tocó superar
una enfermedad que lo puso frente a frente con la experiencia de la muerte.
Y aunque desde entonces se lo vea como un hombre que se bebe la vida a
fondo blanco, es lógico suponer que ciertos fantasmas se resisten a
dejarnos del todo y para siempre. Hasta que la felicidad se impone y los
ahuyenta. Hasta que aquel representante, amigo, padre del alma, que otra
enfermedad arrebató un día aciago, se va convirtiendo en una presencia que
acompaña y protege desde algún otro lado. ¿Cómo podría explicar Facundo
semejantes intimidades de su alma? Cómo, que cuando dice "feliz" es mucho
más que una palabra.
Solidaridad, por el mundo.
"Vidas robadas" terminaría a fines de octubre porque Facundo
Arana quiere cumplir uno de sus sueños más profundos y más nobles: dar la
vuelta al mundo para concientizar acerca de la importancia de donar sangre
y de cómo se puede combatir el cáncer. La idea del actor —si la situación
social y económica de la Argentina y sus sponsors lo permiten— es pilotear
personalmente un avión bimotor y llegar a países donde se ven o se vieron
sus telenovelas y armar allí programas solidarios.
En la hoja de ruta figuran Canadá, Groenlandia, Islandia,
Reino Unido, España, Francia, Italia, Egipto, Africa, Israel, Chipre,
Turquía, Grecia, Polonia, Rumania, Hungría, Rusia, Mongolia, China,
Sumatra, Nepal, Bután, India, Taiwán, Japón, Kamchatka, Islas Aleutianas y
toda América.
El viaje demandaría alrededor de cuatro meses. Sería a
beneficio de Fundaleu y cuatro fundaciones americanas. Además de poder
ayudar en cada país que toquen.
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