Lucila Olivera
Acostumbrado a hacer cumbre en cuanta montaña se le
presenta, Facundo Arana no se marea en las alturas ni le teme a los
desafíos. Hace rato plantó bandera en el pico al que pocos acceden: el del
galán de telenovela al que, encima, todos quieren. A partir de mañana, le
dará vida a Bautista Amaya, el protagonista de Vidas robadas, la gran
apuesta del prime time de Telefé. Y a simple vista está tranquilo como el
agua.
En lo personal, viene de un año pleno: estrenó una
película con un amigo, delineó un viaje que lo llevará a dar la vuelta al
mundo a beneficio de Fundaleu, debutó en teatro con "hermanos", como él
llama a sus colegas de Codicia, se enamoró de María Susini y en mayo será
papá por primera vez. En un bar de Palermo, Arana habla de todo lo que se
le viene.
-
¿Cómo es Bautista, tu personaje?
- Es un antropólogo forense, rescatista, que se anima a
los desafíos. Sin querer, quedará metido en el medio de algo absolutamente
tremendo como es la trata de mujeres. Su apellido es Amaya, por Daniel
Amaya, uno de los especialistas de montaña que desinteresadamente, y junto
al Indio Iribas, hicieron posible la cumbre para que grabáramos las
escenas que se verán mañana (ver Aventuras...). Son pequeños homenajes y
pequeñas magias que hacen que uno empiece a transitar con mucha alegría el
camino.
- ¿Quiénes forman su círculo íntimo?
- Su papá, Arturo Bonín, y un abuelo, Goyo, que es nuestro
Gogó Andreu. Gogó es la locura, nos adoramos y me da una enorme
satisfacción trabajar con él (se conocieron en Muñeca brava). Además,
Brenda Gandini es mi hermana y tengo otro hermano, Fabio Di Tomasso,
casado con Romina Ricci y vamos a tener... novela. La historia tiene
muchas líneas principales y ojalá ocurra ese soplo divino, esa pequeña
magia, que hace que la gente se interese.
- ¿Estarías preparado si no fuera así?
- Que cada día que abriste la puerta estuviese el sol, no
implica que un día no te caiga un chaparrón. Es como en la vida. Si lo
podés tomar con esa franqueza y ese pequeño nivel de humildad... Esto me
lo recuerdo cada vez que encaro un trabajo. Si eso ocurriera sabemos con
cuánto amor y onda lo hicimos. Reconozco que tuve mucha suerte, me fue muy
bien en los últimos trabajos. Pero, ¿quién sabe?
- ¿Cómo va a ser tu relación con la otra protagonista,
Solita Silveyra?
- Cuando nuestras historias se crucen vamos a trabajar
juntos por un mismo objetivo. Ella corre con el personaje más jugado por
lo real. Independientemente del pedazo de actriz que es, todos la queremos
mucho.
- ¿Te interesaba especialmente la temática de la novela?
- No. Creo que todos sabemos que existe y nos sorprendemos,
nos horrorizamos. Me recuerda a estas cosas horrorosas de esos señores
feudales medio caudillescos que agarran chicas, las violan y hacen
cualquier cosa. La propuesta nació de Telefé Contenidos y a mí me pareció
que ayudar a abrir los ojos justifica más mi trabajo. Es un camino que ya
recorrió Montecristo, y creo que es muy interesante. Pero no vamos a
levantar banderas. Hay que tener muy clara la diferencia entre la
demagogia y una noble intención. Soy muy cuidadoso de que las cosas no se
empasten. La prudencia nunca me dio malos resultados.
- ¿Hablaron con gente de distintas agrupaciones para
empaparse del tema?
- Sí. El autor, Marcelo Camaño, y la propia Solita lo
hicieron. Queremos hacer algo creíble siempre teniendo en cuenta que
estamos contando una historia.
- Tu heroína va a ser Mónica Antonópulos, que debuta en
un protagónico. ¿Te genera más responsabilidad?
- No, ella es dueña de una seguridad que no necesita tener
700 tiras encima para demostrar que es una gran actriz. La mirás y le
bajás la vista de la mirada que tiene. Y es dueña de una belleza que no
encontrás. Me acuerdo que me llamó la atención el trabajo que hacía con
Luis Rubio: se paraba delante de cámara y hacía toda una serie de monerías
(gesticula con las manos) que yo pensaba: qué zarpada. Y no, no lo era,
era una actriz haciendo de ese personaje. Después la vi en una novela,
averigüé de ella y me pareció jugada. Apenas me la propuso Telefé como
heroína me pareció genial.
- En "Sos mi vida" piloteaste un avión, ahora vas a
escalar, actividades que hacés generalmente. ¿Qué otros deportes te
ayudarán a contar la historia?
- Muchos. Estoy entrenando con una moto de cross. Es que
Bautista va a quedar inmerso en la búsqueda de una persona. Y se le van a
venir encima porque sin querer va a tocar intereses mucho más grandes de
lo que imaginaba. Lo van a buscar para matarlo. Y él, para huir, va a
echar mano de todas sus habilidades.
- ¿Por qué no un doble de riesgo?
- Hace mucho trabajo con FX, una empresa especialista en
dobles de riesgo y acción. Y yo acato lo que me dicen, no hago cualquier
cosa. En el caso de la moto no me zarpo porque no me puedo ni quiero
lastimar. Camaño nos prometió muchas sorpresas y estoy encantado con tener
que componer un personaje conforme vaya avanzando la novela. Es un desafío
muy lindo. Hoy me animo a hacerlo.
- ¿Y por qué antes no?
- No tenía experiencia de vida suficiente. Si para Padre
Coraje hubiese tenido 60 años, hubiera hecho un personaje...
- Pero te fue bárbaro. ¿Sos muy crítico?
- Amorosamente. No me destrozo porque ya hay mucha gente
que lo hace por mí...
-
Yo diría que sos un tipo querido, no te podés quejar.
- Lo digo en cuanto a la crítica fina. Ojo, que mucha
gente lo hace con mucho criterio. Nunca me olvido cuando en el '99 un
periodista dijo que en Muñeca brava estaba acartonado. Y yo no lo entendía
porque pensaba que así era un multimillonario. Si hasta tenía el pelo todo
tirante. Hace cuatro años entendí que tenía razón.
- ¿Y qué te lo hizo entender?
- La vida, el tiempo.
- ¿Qué hay de la productora de TV que dicen que armaste?
- Son informaciones cruzadas. Lo del programa de Karina
Mazzocco es algo de unos amigos. Lo que sí armé junto a Fernanda Cuevas es
una estructura para organizar el viaje solidario que voy a hacer para
Fundaleu.
- ¿Y cuándo te vas?
- En noviembre y por cuatro meses, por el mundo. Estamos
trabajando con empresas, embajadas, consulados, gente de diferentes países.
Le doy la vida a este proyecto porque apunta a concientizar especialmente
a los más chicos en el tema de la donación de sangre.
- ¿Qué avión vas a pilotear?
- Un Twin Otter, que es bimotor turbo-hélice. Es como un
mini Hércules que se mueve muy bien en temperaturas bajas. Voy a ir con
dos pilotos, uno de ellos de Aerolíneas Argentinas, que, además va a
costear los traslados de todo el material. El padrino de esto es Carlos
Páez Vilaró: él hizo el logo.
- Unos meses antes, en mayo, vas a ser papá. ¿Cómo lo
estás viviendo?
- (Le brillan los ojos y dibuja una enorme sonrisa) No
sabía lo que era ser el hombre más feliz del mundo, y eso que pensé que ya
lo había vivido varias veces. No me hubiera imaginado semejante bendición.
Ser papá es un tema que había imaginado muchísimas veces, pero esto no
tiene palabras. Soy el tipo más feliz del mundo: eso. Por momentos me
siento absolutamente temeroso y por momentos le pierdo el miedo a todo.
- Encima va a ser mujer.
- Sí. Y ya me avisaron que estoy perdido.
- ¿Te la imaginás?
- La sueño mucho.
- ¿Y qué soñás?
- (Se ríe) La sueño mucho, pero mucho.
- ¿Cómo está María (Susini, su pareja)?
- No he visto nunca, o no había reparado nunca en cuánta
felicidad puede tener una mujer encima. La veo... como la tipa más feliz
del mundo.
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