Mañana estrena "Vidas robadas", la nueva apuesta fuerte de Telefé para 2008, tira que aborda una realidad social compleja y trágica como es la trata de personas. Pero para el galán la espera no se circunscribe al ámbito laboral. El hombre de la mirada diáfana también comenzó una cuenta regresiva que culminará en mayo, cuando su futura hija abra los ojos al mundo.
Debe ser uno de los hombres con mejor imagen en el ambiente artístico. Y, aunque insista en mantener el perfil bajo, se comprueba viéndolo generalmente comprometido con causas sociales diversas. Será, dice, que lleva 35 años practicando los valores con los que fue criado (justicia y honestidad a la cabeza) y quizás también el mismo origen tenga la indignación que siente ante un rumbo planetario que le parece ininteligible: “El mundo está complicado. Miro los diarios, veo el noticiero y no puedo más que decir: “¡Dios!. Después busco paz en Animal Planet y escucho: ‘Aquí, donde había una laguna, hay un charquito, producto del calentamiento global. Por allá, donde habitaban manadas, ven a los 4 elefantes que quedaron vivos.’ ¿A dónde vamos? Ojalá haya un atisbo de cambio”. Pero el rubio sabe que lo suyo no es procurar mejorías desde el ámbito que es propio para esos menesteres y asegura que “nunca me ofrecieron hacer política, pero tampoco me interesa. Yo me dedico a contar cuentos, esa es mi forma de poner el cuerpo”.
Contar cuentos. Ciertamente es el rubio mejor cotizado de la televisión. Y también el más codiciado por las argentinas, quienes se resignaron a que su corazón tenga nombre y apellido. Después de una longeva relación de una década con la actriz Isabel Macedo, comenzó a salir el año pasado con la modelo María Susini. Y, como si se tratara de una trama de ficción, la incipiente relación sorprendió con el anuncio del pronto embarazo. Mucho antes, cuando ni siquiera imaginaba que la vida le regalaría un hijo, Facundo soñaba en voz alta: “Me imagino todo el día junto a mi hijo, enseñándole a hablar, a caminar, a andar a caballo, festejándole todos y cada uno de sus cumpleaños. Me imagino muy presente y muy compinche como padre”.
Mutis por el foro. Pero aunque en el escenario de su vida se supone que abundan las escenas felices, el actor siempre se mostró renuente a compartir su gozo, encontrando en el silencio a su mejor aliado. Por eso, para la declaración oficial del 18 de octubre de 2007, el muchacho eligió un impersonal comunicado de prensa para contarle al mundo la buena nueva: “Queremos compartir con todos la alegría inmensa que tenemos. Es una bendición enorme. Pedimos prudencia y un rato de paciencia, puesto que es un embarazo muy reciente. Muchas gracias a todos por entendernos y acompañarnos”. Después de eso, sólo salieron de sus labios algunas líneas pronunciadas durante el estreno de Codicia, en el teatro Liceo. “Estoy viviendo los nueve meses más largos de mi vida, pero al mismo tiempo los más rápidos. Todo es emoción”. Punto.
Compás de espera. En medio de un silencio que envuelve a su vida personal, mientras es consecuente con la férrea decisión de no hablar más sobre su pareja ni la llegada de su retoño, la vida de Facundo se columpia entre la paciencia (cuando mayo asome en el calendario María dará a luz a su primogénita), el cambio (en abril se olvidará para siempre de Richard Roma, su personaje en
"Codicia") y la ansiedad: mañana estrena "Vidas robadas" (producción de Telefé Contenidos que lleva la firma Llorente-Villarruel), tira en la que participarán actores de renombre como Soledad Silveyra y Jorge Marrale y en la cual Mónica Antonópulos realiza su primer protagónico.
-¿Por qué dejás el teatro?
-No soy bueno para hacer dos cosas a la vez. Le pongo mucho al trabajo y me canso mucho también. Antes de empezar lo sabía, por eso el personaje es trimestral. Ahora sube Martín Seefeld, lo cual es un honor. Ojalá vea esta misma obra dentro de cinco años, no por el mensaje nefasto que deja (porque habla de la codicia), sino porque es un gran desafío actoral.
-Richard Roma, tu personaje en Codicia es un hombre inescrupuloso y perverso. ¿Te sentiste a prueba al ser un rol tan alejado del galán bueno que solés interpretar?
-A prueba conmigo mismo, ¡siempre! Ponerse a prueba es ir recorriendo nuevos caminos; transitar senderos ya recorridos me aburre. Me gusta encontrar nuevos desafíos, correr riesgos. Si no es así, no encaro nada.
-Tu práctica deportiva también conlleva riesgos...
-Saltar en paracaídas sólo es riesgoso si no saltás con paracaídas de reserva. Amo escalar, pero siempre estoy atado. Caminar en la calle es más peligroso. A mí me gustan los deportes...
-¿No el riesgo?
-El riesgo simpático sí, no el que lleva al daño físico o mental. No juego a probar: “¿A ver si me lastimo?”... si no sería un masoquista.
-¿También buscás desafíos personales?
-En lo personal no lo concientizo tanto, trato de no poner palabras, de no racionalizar los sentimientos.
-Con Bautista, tu personaje en Vidas robadas, compartís la actividad física (él por trabajo, vos por hobby). Él también es un hombre solitario. ¿Y vos?
-A él la soledad le pasa por arriba, por las cosas que le han ocurrido, no es una elección. En mi vida soy tan solitario como todos.
-Hay gente que no tolera estar sola.
-Algunos se llevan mejor que otros con la soledad, pero todos somos solitarios, sólo que hay quienes no saben cómo estar solos.
-¿Es tu caso?
-No, pero de todos modos elijo no estarlo. Soy un tipo sociable y me gusta estar con los que me rodean y me hacen bien.
-¿Es mucha esa gente?
-A esta altura del partido, toda.
-¿Y cómo es tu vínculo con el trabajo? ¿Sos un workaholic?
-Lo disfruto, pero organizo los tiempos: no hablo del trabajo fuera de él. Si estoy surfeando, quiero concentrarme en la mejor ola. Si no fuera así me preocuparía, tendría que elaborar mucho el tema para que no pasara más.
-¿Hacés terapia?
-No.
-¿No te convence?
-No creo en las terapias de toda la vida. Pero lo que sirva para ordenar y salir adelante está bien. Cuando te caés necesitás alguien que te ayude a balancear.
-¿Los golpes te hunden o te dan fuerza?
-Si es para tu crecimiento personal, bien vale el palo. De cada caída salí fortalecido. Somos eso. Después el tiempo hace lo suyo, te da otra mirada sobre las cosas pasadas.
-Te movés en un medio cruel. ¿Cómo hacés para sobrevivir siendo alguien con valores nobles?
-Hay gente maravillosa y yo me codeo con ese porcentaje menor de gente interesante. No me pregunto cómo hago para sobrevivir, más bien pienso cómo hace la gente sin ningún tipo de valor, talento ni formación que anda en BMW y te mira como diciendo: “Lo logré”. “¿No ves que sos un imbécil en BMW?”. Son lo que pudieron ser. Igual esto no pasa sólo en el espectáculo; sucede en la vida.
-¿Le rehuís a la rutina?
-Sí, le escapo. Soy un tipo poco rutinario. De todos modos, ninguna de las rutinas a la que les escapo joden la convivencia, no arrastran a nadie.
-Volvamos al trabajo. Con Natalia Oreiro armaste una dupla imbatible. Por lo que sentís, ¿existe la misma química con Mónica Antonópulos?
-Mónica es alucinante, la combinación perfecta: es tan linda que duele y uno se queda tonto mirándola; después la disfruta trabajando. Ojalá se produzca la magia. Yo la vi.
-En este momento estás entre primerizas. Mónica debuta en un protagónico y María es primeriza en la maternidad. ¿Asumiste el papel de quién contiene?
-En lo laboral pensé que iba a tener que contener y resultó que ella es un avión.
-¿Y en tu vida?
-(Sonrisa) Mmm... trato de no hablar de mi vida privada.
-¿Sos un hombre consecuente?
-Te diría que sí...
-¿El anhelo de ser padre venía de larga data? ¿Querías ser papá?
-Supongo que como todos los hombres...
-¿Qué te hace sonreír?
-Estar vivo. Sabiendo que el tiempo es finito y que a la vez que vivo un día más se computa también uno menos. Vivo cada momento intensamente, eso me ayuda a estar en equilibrio porque si mañana me dicen: “Te quedan dos meses” no voy a tener que salir corriendo a arreglar toda mi vida en apenas un par de días.
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