Mariana Comolli
"Cuando me llegue la paternidad, la
voy a abrazar como el tipo más feliz del mundo”, dice orgulloso Facundo
Arana. Que uno de los solteros más codiciados del ambiente artístico (y
también uno de los que más cuida su intimidad) deslice una frase tan
personal tiene una sola explicación posible. El rubio de ojos cristalinos
tiene los sentimientos a flor de piel porque le acaba de poner el cuerpo a
Santiago, un personaje que en la película “Tocar el cielo” adopta un bebé
y acepta criarlo como a un hijo del corazón. Filmar una historia tan
emotiva tocó a Facundo no sólo por lo que implica la paternidad a sus 35
años, sino por una enfermedad que en la adolescencia casi le roba la vida.
A los 17 Facundo tuvo Mal de Hodgkins, un cáncer que afectó sus ganglios
linfáticos y al que sobrevivió tras pelearla muy duro. En diálogo con
Semanario, Facundo confiesa que filmando esta película revivió aquella
época porque el personaje de Betiana Blum, que es como una madre para su
personaje, sufre de cáncer. “Cuando yo estaba atravesando ese problemón de
salud, Betiana me dijo: ´Venite a estudiar teatro conmigo.´ Fui y encontré
en esa maestra mucha contención... En esta película la ecuación se
invierte porque soy yo quien la ayuda a pasar por la enfermedad. Por eso
para mí actuar con Betiana, y encima en este tema en particular, resultó
una experiencia conmovedora.” La franqueza y la profundidad de sus
palabras resultan tan tenaces como su mirada, que se posa en los ojos de
su interlocutora sin desviarse ni un instante. Quien parpadea y mira al
piso es Blum, que minutos antes y sin saber que Facundo iba a develar esta
intimidad, comentó discretamente que para interpretar y captar la esencia
de una mujer con cáncer no tuvo que visitar centros de salud ni charlar
con enfermos porque “a todos en la vida nos ha tocado alguna vez acompañar
a alguien en ese doloroso proceso...”
Otra que no necesitó trabajar mucho
su personaje fue China Zorrilla, abuela de Santiago. “Respeto a la gente
que antes de actuar revisa el libreto o hace meditación para concentrarse
pero yo no me sé preparar. No sé cómo meterme en un personaje porque para
mí es como respirar: lo hago hace 85 años sin darme cuenta.” Esta actriz
de raza es una grande sin edad. Por eso ni pestañea al reconocer: “Más que
la abuela, ¡me hubiera gustado ser la novia de Facundo!”
Aunque él lo niegue, China llegó
tarde. Y no por las diferencias obvias sino porque el corazón del galán ya
tiene dueña. Aunque él sólo responda con evasivas, sabemos que hace varios
meses dejó atrás el duelo por la ruptura con la actriz Isabel Macedo (con
quien compartió diez años de su vida) y se puso de novio con la modelo
María Susini. Hasta se la presentó a sus padres. Si bien ella asegura: “Me
parece que es un flaco divino pero no pasa nada”, hace poco cenaron juntos
en un restaurante y, haciendo honor al rol de galán que tanto le pesa,
Arana le compró flores cuando una vendedora ambulante se acercó a
ofrecerlas a la mesa en la que estaba sentado.
Mientras Susini se empeña en ocultar,
China blanquea. Es que cuando fue a filmar a España le tocó viajar en el
avión con Arana y, en pleno vuelo, sólo podía reflexionar dos cosas. Una
era “¿cómo es que algo tan pesado no se cae?” y la otra, que “viajar sola
no es lo mismo que viajar al lado de Facundo. Todas las mujeres te miran y
además, ¡te da una tranquilidad...!”. La paz se debe a que su compañero de
asiento está acostumbrado a pilotear aviones y a que lo hace cada vez que
puede. En “Tocar el cielo” se dio el mismo lujo que en “Sos mi vida”:
volar y que su pasión por las nubes sea parte del guión (claro que esta
vez no lo acompañó Natalia Oreiro sino su “legítima esposa”, la española
Montse Germán).
Casi como en una película hecha a su
medida, el rubio interpreta a un amante de la vida disfrutada arriba de
una moto que va en quinta a fondo. Rompe corazones (entre otras, se enreda
en la cama con Sabrina Garciarena), Facundo le huye a los compromisos
porque el accidente que le arrebató la vida de su madre biológica le
imprimió un temperamento presentista y huidizo. Mientras el director del
filme, Marcos Carnevale, acota que el Arana íntimo es parecido al de la
ficción, Facundo hace malabares para esquivar las preguntas que lo
vinculan con las responsabilidades de su vida real. “Ojalá en mi vida
pudiera tener el valor para adoptar un nene como en ´Tocar el cielo´.
Llegado el caso, no sé qué haría...” Quien sí tiene la respuesta es
Carnevale. “Yo tengo un hijo adoptado como en la película. La mamá
biológica dijo: ´Quiero darle mi hijo a él´ y un juez me lo dio en
adopción directa. Elegí que ese papel lo hiciera Facundo porque es un
amigo al que quiero como a un hermano.” La íntima confesión de este
director y guionista da profundidad y sentido a la letra fría que encabeza
los afiches de promoción de la película: “Una historia sobre el amor, la
amistad y los sueños”. Y los sueños de Facundo también están en la
película. Porque mientras en la vida ficticia de ese galán los sueños se
escriben en un papelito que se pega a un globo, Arana cuenta que el 31 de
diciembre del año pasado honró la historia. “Le regalé un globo a cada uno
de mis sobrinitos, escribí con ellos sus deseos y soltamos los globos. Les
dije que si volaban lejos y dejábamos de verlos significaba que la mano de
Dios había bajado para llevarse sus deseos y para ellos -y para mí- fue
impresionante verlos desaparecer en el cielo...” Facundo reconoce que él
también pidió un deseo. Sonrojado, explica que prefiere no desnudar si
tenía que ver con un hijo. “Si lo digo, no se me cumple...”, se excusa. El
chico de ojos cristalinos ya lo dijo, cuando le llegue, va a ser el tipo
más feliz del mundo.
Segundo trailer de la película:
ver
-
bajar
Nota a Facundo en TN Show:
ver -
bajar
www.revista-semanario.com.ar