Diego Esteves

En
bermudas, musculosa blanca, una pulsera y un collar artesanal, Facundo
Arana (34) cena tranquilamente en un parador de Pinamar. A pocos metros de
su mesa, una mujer lo mira con atención. Acostumbrado a ser reconocido, el
actor no se incomoda. Al cabo de algunos minutos, y sin poder resistirse a
la tentación de conocer a su galán, la blonda de ojos claros se levanta y
lo saluda. La mujer esboza con dificultad algunas palabras en castellano y,
finalmente, se rinde a su idioma natal, el ruso. Lejos de sorprenderse,
Arana le contesta en la misma lengua. “Me dijo que admiraba mi trabajo en
"Padre Coraje" y que conocerme fue un sueño hecho realidad”, contó
el galán, cuyo éxito ha trascendido fronteras.
Es así como transcurre su vida, entre el acoso de sus
admiradoras y una gran exposición pública. Sin embargo, Facundo no se
impacienta ni tiene inconvenientes para firmar autógrafos o posar para una
foto. Luego de consagrarse con Natalia Oreiro (29) en "Sos mi vida",
el actor comenzó el 2007 con la meta de serenarse y disfrutar de un
descanso en la costa atlántica, un escenario que le trae recuerdos de los
veranos de su infancia en Miramar. Junto a los hermanos Weinbaum, visitó
Mar del Plata y emprendió una gira por algunas playas para practicar una
de sus pasiones: el surf.
El sábado 7, por la noche, llegó a Pinamar invitado por su
amigo Alberto Pironti para despuntar una de sus últimas devociones: el
rally. Al mando de una camioneta Mitsubishi preparada para disputar el
París-Dakar 2008, el actor fue hasta la zona norte de Pinamar, donde
realizó una travesía 4x4. Sobre los médanos aceleró a fondo practicando
una serie de sorprendentes saltos. Al igual que Martín Quesada, su
personaje en la ficción, Arana demostró una increíble destreza al volante
y hasta llegó a pensar en la posibilidad de disputar el circuito nacional
de Rally con el equipo Mitsubishi.
Sin embargo, una tranquila brisa de mar parece guiar sus
días y, mientras disfruta el verano con intensidad, ve su futuro lejos de
la televisión y más cerca de los sets de filmación, donde protagonizará
una película de coproducción argentino-española.
Antes de fin de año y, en clara síntesis de su manera de
sentir la vida, Arana dijo: “Nunca me canso de mi trabajo. Sin embargo,
espero tomar un recreo laboral para escalar alguna montaña, surfear o
pilotear algún avión. La vida es como una cancha cercada por el respeto y
la conciencia. En ese campo me muevo como quiero, porque hay espacio
suficiente para hacer lo que siempre hice y jamás dejaré de hacer: jugar”.
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