Mateo Bianco

Todos decían que estaba internado, que no grabaría. Sin
embargo, Facundo Arana sorprendió el jueves 23 en los estudios de Pol-ka y
se subió al ring como si nada le pasara. Con la escena terminada, los
dolores atacaron de nuevo y debió volver a su casa para retomar el reposo
absoluto que le indicaron los médicos. No pudo grabar el viernes y no
salió en todo el sábado de su casa de Palermo. Recién el domingo por la
tarde dejó la cama para hacer unas compras junto a su perra Pampa.
Entonces, de gorra, lentes negros y campera de jean, el protagonista de
"Sos mi vida" contó toda la verdad sobre su estado de salud.
- ¿Cómo estás Facundo?
- Bien, por suerte muy bien.
- Estuviste internado, se dijo...
- No, nunca me internaron. Debí suspender las grabaciones,
nada más. Pero estuve todo el tiempo acá, en mi casa.
- ¿Qué te está pasando, se puede saber...?
- Sí, claro. Sólo tengo cálculos renales, el mismo
problema que padecí cuando protagonizaba "Padre Coraje". Es muy
molesto, muy doloroso y la única forma de cuidarme es descansando, algo que
no podré hacer hasta que no terminemos con las grabaciones. Pero estoy haciendo
muy bien los deberes que me dieron los médicos, sigo una dieta estricta,
tomo medicación y sólo dejo el reposo para ir a trabajar. Cuando termine
con la novela, en diciembre, recién podré hacer el tratamiento que
corresponde. Mientras, seguiré dando pelea.
- ¿Quién te banca en ésta?
- Mis afectos, que son incondicionales. Mi familia, los
amigos... Gracias por preocuparse, pero debo volver a la cama.
"Necesito
descansar", dice. Y se despide. El lunes quería estar ahí, frente a
las cámaras, para no retrasar aún más las grabaciones, para darle fin a
una historia de amor que (cuenta) "está muy buena" y, pese al
momento, lo llena de felicidad.
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