Cómo se ve a sí mismo Facundo Arana, el actor que
conocemos de la tele y el teatro; sí, aquel que muchos catalogan como el
galán más sexi de la Argentina. Romina Reffato habló con el.
¿Te animás a recordar cuántas veces viste por la calle el
afiche con la imagén de Facundo Arana promocionando su última novela de la
tele? Es casi imposible llevar la cuenta exacta; es que son muchos los
rincones de Buenos Aires que insisten con su sonrisa. Y los diarios. Y las
revistas. Incluso ésta lo hace, pero con otra intención. Nos preguntamos:
¿Qué sentirá ante los mismos afiches el mismisimo Facundo Arana? Y salimos
averiguarlo. Sacamos al guapo a recorrer la via pública hasta llevarlo al
lugar del hecho y contemplar su reacción. Y resultó que frente a un afiche
suyo, Arana juega. Le mete un dedo en la nariz a su clon en el papel,
vestido como el empresario "progre" que interpreta en "Sos mi vida", y
hasta amenaza con darle una cachetada que se transforma en caricia, casi
como quien otorga una bendición.
- ¿Te importa cómo te ven los demás?
- Supongo que como a todo el mundo, me preocupa. Me ocupo
mucho menos de lo que me preocupa, y me importa mucho menos de lo que me
ocupo. Es la pura verdad.
El rubio de traje oscuro e impecable camisa blanca
encandila el empedrado. Un par de pasos, y un auto le toca bocina. Medio
metro más y dos chicas le piden sacarse una foto con el celular. Desde la
parilla de enfrente, un hombre le grita, lo saluda. Facundo le hace okey
con el pulgar, y sonríe. Lo paran grandes y chicos; hombres y mujeres. Con
paciencia infinita, él siempre sonríe. Parece un funcionario en campaña, y
no sólo no lo es: le importa aclarar que no entiende nada de politica...
Será, entonces, un chico que escapa de su personaje, que pone los pies en
la tierra que todos caminamos y actúa ser uno del montón.
- Tu público resalta tus características como persona,
más allá de la cuestión fisica.
- Sí, me parece que es una cuestión rara, que tiene que
ver con circunstancias. No importa qué haga el tiempo con nosotros,
evidentemente no voy a ser toda mi vida un galán de telenovelas, que es lo
que hago hoy, y que me copa mucho hacer hoy y que quiero hacerlo lo mejor
posible. Pero me parece que hay cosas tremendamente más importantes que "cómo
me gusta tu cara, tu cuerpo y tus músculos" que se te caen a la mierda en
diez años, que es un soplo.
CHIQUITITO
- ¿Qué sueños te quedaron pendientes de cuando eras
chiquitito?
- Pendientes, ninguno. Se me potenciaron después,
aparecieron otros sueños y son cada vez más pretenciosos para conmigo
mismo. Así que trato de ir cumpliéndolos a todos, salvo sueños que ya me
quedan grandes.
- ¿Por ejemplo?
- Ir a hacer el Everest. Se necesita mucho tiempo, mucha
plata y no sé si se justifica. Entonces, hice el Aconcagua, que es el más
alto que tengo de este lado. No sé si cumpliré el sueño del Everest pero
cumplí el sueño de estar más arriba que nunca en mi vida, ser consciente
de ese momento y mirar alrededor y saber que lo hice solo. Y que la opción
era "me caigo", pero me caigo caminando para adelante, así me muera.
- Igual, hay que tener coraje para escalar el Aconcagua.
- Sí, a full, como loco, son casi 2000 metros menos, pero
la verdad es que por como yo estaba preparado y para mi experiencia, me
quedo mil veces con mi Aconcagua que con su Everest.
- ¿Qué sensación te provoca estar en la altura?
- Increible, porque físicamente la altura es devastadora.
Lo que produce la altura es una especie de borrachera, es como si
estuvieras completamente borracho. Pero sos un borracho en peligro de
muerte, porque caminás por lugares que son ridículamente altos,
despeñaderos y precipicios que son estupidamente altos. Vos estas
caminando como borracho y querés llegar a su cumbre, que se convierte como
en una especie de enajenación. Te enajenás y querés llegar y decidiste que,
así te caigas muerto, eso deja de ser una promesa y pasa a ser un
juramento. Y el juramento pasa a ser la única opción, es muy fuerte. Te
encontrás con todos tus fantasmas, tus cosas, tus pesares, tus alegrías.
Todos juntos sentados enfrente tuyo, mirándote y diciéndote: "¿qué hacés?
¿cómo andás?".
- Tuviste la oportunidad de viajar mucho. ¿Cuál fue el
lugar que más te apasionó?
- Me apasionaron muchisimos lugares, todos de la Argentina,
creo que por la gente. La gente en el interior cuida mucho su lugar. Me
apasionó mucho la Quebrada de Humahuaca, el dique en Salta, los Valles
Calchaquíes, Cachi, todo el camino, ver las ruinas de los Quilmes, Tafi en
Tucumán. En Pampa del Leoncito, en San Juan, vivimos en la casa de una
maestra rural. Una señora que pagaba de su bolsillo para que le trajeran
chiquitos de Barreal, que quedaba ahí cerquita, para darles clases, esas
son realidades de las que nosotros no tenemos ni idea. También me gustan
las infinidades de bosques encantados, todos los lugares tienen uno (sigue
enumerando) Bariloche, San Martín de los Andes, Esquel... uau!!!
DE VISITAS
- El año pasado hiciste "Visitando al Sr. Green", en
teatro. ¿Qué personaje de la historia, la economia, la política hubieras
querido visitar?
- Hubiese querido visitar... (duda) Uh! ¿De la historia?
- De lo que vos quieras...
- ¿Cualquiera?
- Cualquiera, vivo o muerto, de acá o del mundo...
- Jesucristo, porque es el primer personaje importante que
mis viejos y mi religión me pusieron como fe y como icono a quien rezarle
para agradecerle y pedirle. ¿Quién más? Después para abajo, todos. Y no
por política, para nada, nunca, porque no entiendo. Pero Gandhi, Julio
César, el Che Guevara (piensa) Van Gogh, San Martín, Belgrano, Sarmiento,
no sé, Cristobal Colón, Pizarro.
- Todos varones.
- Bueno, Juana de Arco. Sí, en realidad, tenés razón. ¡Qué
machista que soy! (se rie) ¡Qué horror! Pero déjame que piense.
- ¿Alguna reina?
- Es que las reinas, reinas son. Nada más que para verlas.
- ¿María Antonieta?
- Y... me daría pena. Le diría: "Negra, cuidado que te van
a cortar la cabeza". Creo que me hubiera gustado visitar a todos los
personajes históricos. Los buenos y los malos. Los creados como iconos de
la maldad, que además bien se lo han ganado... A todos. Y todas. Tenés
razón, dije todos machos (descansa un segundo). A mi abuela.
- ¿Por qué?
- Para conocerla. Me dijeron que tocaba el piano como los
dioses. Sí, a mi abuela Rosita, por parte de mi papá. Y a mi abuela por
parte de mi mamá también. Me hubiera gustado conocerla, murió antes de que
yo naciera. Me hubiera encantado saber qué hacían, qué esperaban de sus
nietos, qué se imaginaban.
TOCALA DE NUEVO
Su historia es bien conocida: tocaba el saxo en una
estación de subte cuando un productor lo "descubrió". Pero, ¿quién es
Facundo Arana? ¿El actor? ¿El deportista? ¿El músico? ¿El de la tele o el
tipo sencillo que camina por la vereda saludando a sus vecinos?
- ¿Qué canciones son tu vida hoy?
- Mi vida hoy es una fiesta, es una salsa. Estoy en una
etapa medio rara, porque yo pensé que era reflexión y después pasar a otra
cosa, y es reflexión con mucho disfrute. Entonces, tendría que ser una
canción muy reflexiva pero a la vez con un ritmo muy así como caribeño,
porque estoy muy contento. Tengo épocas muy jazzeras, muy bluseras, hasta
tangueras. Pero esta va con un bossa nova con algo del Caribe.
- ¿Cuál es tu punto de conexión entre el deporte y el
arte, ya sea a través de la música como de la actuación?
- Nunca lo busqué. Además, hay un montón de cosas que dejé
de ser, para poder hacer otras. Y supongo que con esto va a pasar lo mismo
en algún momento. Yo dibujé toda mi vida, durante diez años me quise
dedicar de verdad a dibujar, fueron más en realidad, pero después dejé de
dibujar. Eso le dio el paso a la música y con la música siempre sigo,
aunque un poco la dejé relegada para poder escalar. También vino la
actuación y dejé de cantar, porque quería actuar, y en algún momento
supongo que, no sé, me iré a volar.
- O volverás a dibujar.
- O volveré a dibujar. En realidad, las veces que agarro
una birome, un marcador y me pongo a dibujar, me sorprendo, porque es como
escribir. Si vos escribís con la mano con la que no escribía usualmente,
vas a ver que tenés letra de chico, no letra de torpe, es letra de chico
que está queriendo aprender. Con el dibujo pasa lo mismo, te hago un
dibujo ahora y me quedo apenas un poquitito antes de los 20 años dibujando.
Era muy bueno pero para la edad que tenía. Ahora sería obsoleto dibujando.
Voy a dibujar toda la vida, pero dedicarme para crecer, para mejorar,
sería como escribir con la otra mano, ¿entendés? Me quedé allá.
SOS MI LABURO
- ¿Cómo viene tu año laboral, además de "Sos mi vida"?
- Mi año laboral se va a terminar con "Sos mi vida", porque de acá a octubre va a ser lo único que puedo hacer. Yo de hecho,
por "Sos mi vida" dejé la obra "Visitando al Sr. Green", porque no me
parecía justo... Se puede trabajar tanto pero no respondés de la misma
manera, el resultado de tu trabajo no es el mismo y nosotros tenemos un
trabajo que se ve. Entonces, si no lo vas a poder hacer al cien por ciento,
pasa. Porque aparte tenés que vivir. Y si estás haciendo dos laburos, por
más que lo disfrutés como los disfrutás, si no tenés tiempo para ir a
comer algo tranquilo con tus amigos, para acostarte a dormir... Y una tira
es mucho trabajo. La tira va a ir hasta octubre, calculo, esto siempre
puede extenderse un poco y si termina en ese mes, tengo dos ofertas para
dos películas que me encantan, que son muy distintas. Una es la película
de acción más grande que se hizo en todos los tiempos en Argentina y la
otra es una película de texto, del alma, amorosa, que escribió Paula Siero.
Estoy rezando con toda mi alma que le salga todo como para poder hacer la
película. No es fácil acá. No es que uno dice: "Voy a hacer una película"
y ahí va. Hay todo un camino para hacer, con gente que siempre te quiere
ayudar, pero que no siempre puede. Es una historia que tiene que ser
contada. Si no es contada, nos perdemos algo muy importante y muy lindo.
- Si fuera guionista, ¿cuál sería el titulo que le
pondrías a la historia de tu vida?
- Diez ovejitas.
- ¿Por qué?
- Porque era lo que me contaba mi papá cuando yo era muy
chiquito y me iba a dormir. Y me viejo me acariciaba el entrecejo, me
contaba las ovejitas, pero nunca lo escuché contar la décima.