Ezequiel Iribarren
Facundo Arana, un fierrero, visitó el box de Chevrolet
antes de la final y estuvo con Rossi. Así no hay podio ni chicas que
aguanten.
Uno le pasa sus secretos de piloto; el otro le habilita
sus secretos de galán. ¿Quién sale ganando en el intercambio? ¡Negoción
para los dos! En realidad, Matías Rossi podría sentirse beneficiado porque
si hay alguien que gana y ganó es el fachero Facundo Arana. Sin embargo,
el actor alucina mientras habla de las carreras con el pibe de Del Viso
(21 años), dentro del box de Chevrolet y al lado del auto que pocos
minutos después se convertiría en aplanadora sobre la pista del Gálvez.
Las dos sensaciones del domingo se juntaron después de la
primera carrera del día, ganada por Rossi. El garage de Chevrolet ya
estaba movidito con la victoria de Matías y se revolucionó con la llegada
de Arana. "Me encantan los autos. Y me interesé más por este mundo desde
que hago el papel de corredor en "Sos mi vida"", aclara Facundo. En la tira
de Canal 13 encarna a Martín Quesada, un ex piloto de F-1 que de vez en
cuando se sube a alguna máquina. El box ya parece la salida de un teatro.
El rubio actor debió interrumpir súbitamente la charla con Rossi y
Christian Ledesma, el otro piloto del equipo.
Ya es récord de camaritas digitales, de cámaras
profesionales, de micrófonos, de chicas, de señoras, de besos... Los
Chevrolet Nø 7 y 8 y un tremendo Corvette rojo sólo sirven de escenografía
para las fotos con el guapo de Arana. ¡Que encima es macanudísimo! Pole
position en onda. Saluda a uno por uno, no se niega para nada y hasta se
disculpa con tres pibes cuyas novias se volvieron locas cuando posaban con
él.
Por ahí vuelve a cruzarse con Rossi y Ledesma. "Veo los
autos y me vuelvo loco. Son espectaculares", les dice. Rossi le pregunta
si va siempre a las carreras. Arana responde que no, que las sigue por TV
en su casa. Ledesma le tira la invitación de subirse a un TC con él. ¡Para
qué! El actor firma donde sea, acepta, se quiere subir ya. "¡Fagundu,
Fagundu!", grita en medio del remolino de gente el brasileño Felipe Rovera,
presidente de General Motors Argentina. Le pide más fotos: con los
mecánicos, con las máquinas, con él mismo... Larga una nueva tanda de
flashes, y pasan niñas que ya pasaron, y los novios no se enojan: enfocan
y aprietan el botoncito... Arana —ningún egoísta— suma a las tomas a Rossi
y el humilde piloto también liga besos de las fans. Ya había visitado a la
escudería durante los 200 kilómetros de Buenos Aires, en el 2005.
"Disculpen, tengo que salir a girar con el Corvette y
vuelvo", avisa Arana. Sube como acompañante de Ledesma y salen a pista. Un
paseíto, unos trompos, bajada en plena recta principal, saludos y gorritos
de regalo para la tribuna. Regreso a boxes. Más charla, misma euforia. "¿Le
darás suerte a Rossi?", le preguntan al actor. "Esto no es suerte. Yo sólo
estoy agradecido por estar acá", responde Facundo. Falta poco para la
final, le llega la hora a Rossi. Evidentemente, el pibe también está para
un papel protagónico.

Matías Rossi y Facundo Arana posan con el auto número
ocho vencedor en la primera fecha del TC 2000.
www.ole.clarin.com